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Gabriel Martino sorprendió al plantear una hipótesis que contradice el clima de cautela habitual en los mercados: el año electoral que viene podría traer menos volatilidad de la esperada. Lo dijo en Pulso Financiero, en El Cronista Stream.

El banquero explicó que la actual inestabilidad financiera responde más a factores externos que a la política local. “Esa volatilidad le está pegando a Argentina que es un alto beta”, señaló, en referencia al petróleo, las tasas de interés y el comportamiento de las monedas globales.

Según Martino, el mercado argentino se mueve con poco volumen y manos mayormente locales, lo que amplifica las caídas sin que exista un motivo de fondo. “Cuando el mercado cae, con poco volumen cae, y no tiene razón de ser”, afirmó.

Pese a ese ruido de corto plazo, Martino destacó que el país continúa reduciendo su nivel de endeudamiento y sostiene el programa económico vigente. En esa línea, consideró que el mercado “valora la convicción del Presidente” y anticipó que el riesgo país podría perforar los 400 puntos.

¿Sorpresa en 2027?

El dato central de su análisis apunta a 2027: “Podemos llegar a tener una sorpresa el año que viene. Podría haber menos ruido de lo esperado”, dijo, en el sentido de que la volatilidad podría ser menor en el marco de la próxima presidencial respecto de la registrada durante el año pasado en el marco de las elecciones de medio término.

Martino relató además una conversación reciente con un directivo de una multinacional no argentina, que le transmitió su decisión de profundizar inversiones ante un eventual triunfo de Milei. “Estamos dispuestos a seguir invirtiendo muy fuerte en Argentina con la reelección de Milei”, le habría dicho ese ejecutivo.

Para el banquero, ese proceso inversor sigue una secuencia lógica: primero invierten los argentinos y luego llegan los capitales extranjeros. Anticipó que una reelección del actual mandatario podría generar una ola de inversión más amplia que la tradicional.

Esa nueva ola, según Martino, excedería los sectores históricos como energía, petróleo, minería y agro, para alcanzar también a la economía del conocimiento y otras industrias emergentes.

El entrevistado repasó también las heridas históricas dejadas por sucesivas crisis argentinas, desde la convertibilidad hasta el kirchnerismo. Advirtió que la desconfianza acumulada explica la cautela inversora actual, más allá de la coyuntura de Milei.

El problema de la mora crediticia

Martino analizó también el fenómeno de la mora crediticia que hoy preocupa al mercado.

Argentina no tiene prácticamente préstamos, es decir, los préstamos sobre producto en Argentina son entre 9 y 12. Es una lágrima”, comparó. Y agregó que el nivel de crédito en el país es bajísimo frente a Chile, México, Brasil, Colombia o Perú.

Según explicó, esa baja bancarización tiene una contracara: la capacidad de endeudamiento de la sociedad sigue siendo enorme. La clase media, dijo, sufrió la suba de tarifas sin recomposición salarial y se endeudó esperando una devaluación que nunca llegó.

Sobre cómo resolver la situación, fue categórico: “¿Cómo se soluciona esto con este poco nivel de mora? Muy fácil. Bajaron las tasas, refinanciás”. La refinanciación, sostuvo, es el camino natural que aplican los bancos en todo el mundo ante clientes con dificultades de pago.

Martino salió al cruce de las críticas oficiales hacia las entidades financieras. “No estoy de acuerdo con que los bancos no saben prestar”, afirmó, y aclaró que los grandes bancos internacionales no operan en el país solo para prestarle al Estado.

El empresario fue contundente al describir la lógica detrás de los balances bancarios: “La única forma que el banco diluya los créditos malos es refinanciando y dando más crédito. No hay otra forma... esto es matemática”. Refinanciar y prestar más es, para él, la única salida posible.