El cierre de 2025 encuentra al Gobierno nacional con un nivel de aprobación que muestra estabilidad, aunque sin una tendencia claramente expansiva, en un contexto social donde la percepción económica mejora respecto de los peores momentos de un año bisagra para la gestión de Javier Milei. En la antesala del ingreso a la segunda fase de este mandato, la marcha de la economía -bandera estratégica para el discurso de La Libertad Avanza- sigue lejos aún de consolidarse como un activo político transversal.
Así lo reflejan los últimos datos del Monitor General de D’Alessio IROL / Berensztein en su capítulo correspondiente a diciembre de 2025. Su evolución a lo largo de los últimos doce meses exhibe curvas de opinión donde se perciben movimientos acotados, con cambios más marcados en segmentos específicos del electorado.
En el trazo grueso, la evaluación de la gestión del Gobierno nacional se mantiene en diciembre en un 46% de aprobación, sin variaciones respecto del mes anterior. La curva de tendencia desde comienzos de 2025 muestra oscilaciones moderadas, tras el desplome en el inicio del año. Así y todo, desde mayo la imagen negativa prevaleció como la predominante en la percepción social, ubicándose en el 53% en el fin de año.

En el balance anual, la aprobación logra sostenerse de este modo en una franja media-alta para un oficialismo en su segundo año de gestión, aunque sin lograr ampliar su base más allá del núcleo propio. Entre los votantes de La Libertad Avanza, de hecho, la valoración positiva continúa siendo ampliamente mayoritaria, aun cuando desciende levemente de 95% en noviembre a 93% en diciembre, una corrección marginal que no altera el cuadro general de respaldo interno.
La percepción sobre la situación económica del país acompaña ese clima de estabilidad relativa. En diciembre, el 41% evalúa positivamente la situación económica en comparación con el año anterior, un valor que se mantiene estable y que coincide con el punto de llegada de la curva de 2025, luego de una mejora gradual desde los mínimos observados en la primera mitad del año.
En este sentido, las curvas de la valoración positiva y negativa en este campo se cruzan a mitad de año, tal como sucede con la apreciación general de la gestión, y el pesimismo domina sobre el optimismo en la media por las opiniones del 57% de las personas consultadas.

Al realizar un corte por preferencias partidarias, en el electorado libertario, la percepción positiva se sostiene en niveles elevados, alcanzando el 85%, lo que refuerza la lectura de un respaldo fuertemente segmentado por afinidad política. Esta constante se mantiene de forma casi homogénea desde el arranque de la gestión pero supera ahora el test clave de mitad de mandato con las elecciones legislativas que fortalecen al oficialismo en el Congreso.
Las expectativas hacia el próximo año tampoco registran cambios significativos: el 46% de la muestra cree que la situación mejorará, el mismo nivel que el mes previo. En la serie anual, las expectativas muestran mayor resistencia que la evaluación del presente, con una brecha persistente entre lo que se percibe hoy y lo que se espera hacia adelante. Incluso entre los votantes oficialistas, donde las expectativas siguen siendo muy altas, se observa una corrección leve, del 92% al 90%, que no llega a alterar el sesgo optimista dominante.
En el plano personal, la percepción positiva de la situación económica individual se ubica en 34%, sin cambios relevantes, aunque entre votantes oficialistas cae dos puntos, de 70% a 68%, en línea con la desaceleración que también se observa en la curva general durante el segundo semestre.

Donde el consenso social resulta más nítido es en el mapa de preocupaciones. La inseguridad se mantiene como el principal problema nacional, mencionada por el 66%, sin variaciones respecto del mes anterior y con una curva que se sostiene en niveles elevados durante todo 2025. Le sigue la incertidumbre económica, que desciende tres puntos en diciembre, del 63% al 60%, confirmando una tendencia leve a la baja hacia el cierre del año.
En tercer lugar, aparece la falta de propuestas realizables para el crecimiento económico, un factor que, si bien no lidera el ranking general, gana peso entre los sectores opositores. Mientras que la inflación, que llegó a figurar al tope de las urgencias con el 90% en diciembre de 2023 hoy asoma como quinta prioridad social con el 48% aunque creciendo desde septiembre.
El desglose por voto vuelve a mostrar un clivaje marcado. Entre los votantes de La Libertad Avanza, las principales preocupaciones son la inseguridad (81%), la corrupción kirchnerista (67%) y el acceso fácil a las drogas (47%).
Por su parte, entre los votantes de Fuerza Patria predominan el rechazo a los ajustes del Gobierno (93%), la incertidumbre económica (86%) y la falta de propuestas para crecer (77%). Las curvas de estos ítems reflejan trayectorias divergentes a lo largo del año, con sensibilidades distintas según el posicionamiento político.

En términos de imagen de dirigentes, diciembre consolida a Patricia Bullrich como la figura con mejor diferencial positivo, con una imagen favorable del 44%, seguida por Javier Milei (42%) y Diego Santilli (41%), este último con una caída de dos puntos mensual. Ambos se consideran entre los grandes triunfadores de la elección de LLA, una liderando la opción para el Senado por CABA y el ministro del Interior tras tomar la posta de la campaña fallida de José Luis Espert.
El balance de imagen en el monitor de diciembre confirma esa jerarquía, con Bullrich liderando el ranking positivo en el equipo del oficialismo y consolidando su rol político en el concierto de la Casa Rosada. De hecho, entre los votantes libertarios, su valoración alcanza el 90%, apenas por encima de Milei (89%).
En contrapartida, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lidera entre los votantes de Fuerza Patria con 89% de imagen positiva. reflejando la persistencia de liderazgos fuertes pero encapsulados electoralmente.
El mandatario bonaerense supera por diez puntos a la expresidenta Cristina Kirchner dentro de este segmento específico mientras que en la valoración general, también se ubica por arriba de la líder peronista y de otros referentes del espacio como Juan Grabois.

Finalmente, los temas de coyuntura aportan una señal relevante sobre el clima social. El 51% de los encuestados está de acuerdo con que “diciembre de 2025 es el más tranquilo de los últimos tiempos”, frente a un 41% que discrepa y un 8% que no tiene opinión.
La curva muestra un punto de llegada mayoritario, explicado en buena medida por el electorado oficialista: entre quienes acuerdan, el 57% atribuye la tranquilidad a la disminución de los piquetes considerados políticos, una percepción especialmente extendida entre votantes de La Libertad Avanza, Provincias Unidas y partidos provinciales.
El balance de fin de año deja así un escenario de estabilidad política con tensiones latentes: un Gobierno que conserva niveles de aprobación competitivos, una economía percibida con cautela pero sin deterioro abrupto, y una agenda pública dominada por la inseguridad y el orden social. Las curvas de 2025 no anticipan giros bruscos, pero sí confirman que el respaldo oficialista sigue dependiendo más de la fidelidad propia que de una expansión sostenida del consenso social.
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