Jorge Sola, integrante del triunvirato de la CGT, se muestra conforme con el resultado de la judicialización de la Reforma Laboral, recuerda haber anticipado que eso terminaría sucediendo y augura un lento trámite que terminará en la Corte Suprema, donde asegura que se dictaminará la inconstitucionalidad de la norma.
El dirigente del gremio del Seguro visitó la redacción de El Cronista y, además de referirse a la actualidad sindical, habló sobre los requisitos que tiene la construcción de una oposición competitiva en 2027 y señaló una reforma polémica que debiera analizarse.
—¿En qué estado está el reclamo judicial por la reforma laboral, teniendo en cuenta la competencia de fueros y la probable resolución en la Corte Suprema de Justicia?
—Nosotros tenemos una estrategia de presentación. Una parte de lo que estamos reclamando está en el fuero contencioso administrativo, que es la parte donde la reforma plantea que el fuero del trabajo pasa del ámbito nacional al de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí hicimos una presentación. La cautelar fue rechazada, no el fondo de la cuestión, que está siendo tratado.
Luego hicimos, digamos, lo que es el corazón de la demanda de inconstitucionalidad en el fuero del trabajo, donde efectivamente se plantearon alrededor de 83 artículos que creemos tienen tono de inconstitucionalidad y sobre los que el juez definió que, por lo menos, ve verosímil que se produzca un daño y que después se termine dictaminando la inconstitucionalidad.
—¿Ustedes creen que toda la ley es inconstitucional?
—Nosotros creemos que sí, que se va a dictar —al menos en una gran mayoría de artículos— la inconstitucionalidad. Creemos que la Corte va a acompañar eso por la violación de dos principios: básicamente el principio protectorio del derecho del trabajo y el principio de progresividad. Entendemos que eso va a tener un camino largo.
—¿Qué puede suceder mientras tanto?
—Inclusive diría que también es inaplicable, aun antes de que presentáramos nosotros este recurso, porque en algunos juzgados del interior del país se han empezado a declarar inconstitucionalidades que tienen que ver con pago de indemnizaciones, con discusión de la ultraactividad —que es el caso, por ejemplo, de Comercio— o con el derecho de huelga. Hubo un fallo reciente respecto de la posibilidad de declarar la esencialidad de los docentes, con lo cual entendemos que va a ser inaplicable en términos de seguridad jurídica.
—¿Largo puede ser meses o años?
—Bueno, imaginemos que nosotros paramos una primera reforma laboral, que fue declarada inconstitucional y que se sacó a través del decreto de necesidad y urgencia 70/23. Está con declaración de inconstitucionalidad y está en la Corte hace dos años. O sea que entendemos que sí, que va a tener un camino largo.
—Cuando el Congreso trató la ley, algunos actores sociales y políticos, también en las redes sociales, le reclamaron a la CGT que “pusiera el cuerpo”. ¿Lo sienten como algo injusto?
—Sí, es injusto, porque querer que, una vez que se votó un proyecto, lo que haya que corregir de ese proyecto lo tengan que llevar adelante aquellos que reclaman —eso que es nuestra responsabilidad— me parece injusto.
Muchas veces en la Argentina se ha votado con el corazón y al día siguiente se reclama con la razón. Y efectivamente yo creo que hay mucho sector político que tiene que hacerse cargo de la responsabilidad que adquirió a la hora de un mandato electoral. A mí me parece que sí, pero que la CGT sigue dando muestras de que está firme, de que está sólida, de que da pasos. Nosotros dijimos: vamos a estar en la calle reclamando, vamos a estar hablando con todos los legisladores, no importa de qué color sean, y vamos a reclamarlo en la Justicia.
—Pablo Moyano apuntaba contra los dirigentes políticos que terminan las campañas en un predio sindical con la foto de Evita atrás y terminaron votando la ley. ¿Cuánto les dolió esa situación?
—Corrompieron el mandato electoral que les dieron los trabajadores y efectivamente es una ley que no tiene un solo artículo que vaya a favor de los laburantes; muy por el contrario, está armada a gusto y piacere del sector empleador. Y quienes representan aquello que es nacional y popular tienen que tener un correlato con ese voto.
Y no me refiero nada más que al peronismo: me refiero también al radicalismo, al socialismo y a partidos provinciales. Nosotros lo hemos hablado con todos ellos. Bueno, cada uno tendrá que hacerse cargo de lo que terminó resolviendo.
—Cuando se estaba por votar en el Senado, hubo algunos dirigentes que expresaron la necesidad de una mayor beligerancia y lo hicieron muy públicamente. ¿Cómo está la situación política hoy? Tienen una reunión el jueves: ¿qué es lo que pasa en la CGT hoy después de esas críticas?
—La CGT está muy fortalecida. Puede haber dirigentes que pretendan tener otra mirada; son matices. Dentro de la conducción de la CGT, que fue elegida en noviembre, sigue estando muy firme.
Vamos a salir con una movilización seguramente el 30 de abril; esto va a resolverse el jueves y ahí están todos los sectores.
Pero debo decir también que la CGT es la que produce no tanto discurso, sino acciones efectivas. Hemos parado la reforma laboral con la estrategia que esta CGT viene llevando adelante.
—Además de la cuestión judicial y de las movilizaciones, hay otra agenda que es la política. ¿Cómo ve ese escenario?
—Tenemos que ayudar a construir una oposición política que sea posibilidad de gobierno de acá al año que viene.
Yo creo que el peronismo es imprescindible para la conformación de ese espacio, pero creo que así como está el peronismo hoy no alcanza: hay que seguir sumando más gente. Tiene que ser una discusión amplia, horizontal. Me parece que es más importante buscar, armar y construir el proyecto político antes que encontrar al candidateable.
Hay que darle soluciones a los problemas inmediatos. Es decir, a la gente hoy el trabajo no le alcanza, o no tiene trabajo; no le alcanza porque la salud está cada vez más cara. Bueno, a esas cosas hay que darles soluciones: cuestiones simples, concretas, que atraviesen la vida. Tiene que haber un proyecto; después se elegirá el candidato.
—¿Cuestiones salariales?
—El salario está pisado. Una de las anclas que usa este Gobierno para sostener la inflación moderada es el salario. Las actividades hoy están con un techo porque el propio Estado no homologa paritarias por encima del 2%, con lo cual siempre estamos por debajo de lo que se discute.
—Ustedes siempre hablan de una “oportunidad perdida” en la reforma. ¿Cuáles son esos temas no tratados?
—No hay una sola palabra del proyecto que hable de nuevas tecnologías, de IA; es más, deroga la ley de teletrabajo, una de las pocas leyes que se habían asemejado a la nueva manera de trabajar.
—Emmanuel Álvarez Agis habló de rediscutir la edad jubilatoria. ¿Es posible?
—Probablemente sea una discusión que haya que dar, porque la expectativa de vida del ser humano ha crecido y el cálculo está hecho entre lo que vive una persona promedio y lo que aporta. Es imposible saber hasta dónde hay que elevarla, pero el sistema previsional está muy golpeado y efectivamente hay que corregirlo