Argentina cerró los primeros nueve meses de 2026 con un superávit comercial de US$ 21.198 millones, resultado de exportaciones por US$ 77.267 millones, 21,6% más que un año atrás, e importaciones por US$ 56.069 millones, que en cambio cayeron 2,5%.

El resultado de septiembre fue particularmente fuerte: las exportaciones alcanzaron u$s 10.036 millones, un aumento interanual del 23,5%, mientras las importaciones sumaron u$s 7060 millones, 1,8% menos.

El saldo fue de u$s 2976 millones, el segundo más alto del año y el 34° mes consecutivo de superávit.

Para Federico Bernini, economista del IIEP (Conicet-UBA), el dato exportador fue un “numerazo”; los u$s 10.000 millones mensuales representan, además, el mayor registro histórico en cantidades, según su análisis. El especialista espera que sectores como Vaca Muerta y la minería continúen aportando crecimiento.

El crecimiento de las ventas externas combinó una suba de 16,4% en los precios y 6,1% en las cantidades.

Energía, el nuevo motor

El cambio más visible está en el peso creciente de la energía. En septiembre, las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron u$s 1.781 millones, con un salto interanual de 89,1%, impulsado por mayores ventas de petróleo crudo, carburantes, gas y electricidad.

ICA 2026
ICA 2026ICA 2026

En el acumulado, el capítulo que incluye petróleo, gas y otros combustibles minerales, registró un superávit de u$s 8.000 millones, contra u$s 4.503 millones en igual período de 2025: un crecimiento de 77,6%. El petróleo crudo explica buena parte del salto, con exportaciones por u$s 7.753 millones, 58,6% más que un año atrás.

Un análisis del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral, que coordina el economista Horacio Pereira, muestra que el cambio tampoco se explica solo por precios.

COMEX AUSTRAL 2026 2
COMEX AUSTRAL 2026 2COMEX AUSTRAL 2026 2

El volumen físico de energía alcanzó en enero-agosto el máximo histórico de la serie y, por primera vez, superó el nivel base de 2004. El índice llegó a 103, con un crecimiento interanual de 27,5%.

Así, combustibles y energía ya representan 16,1% de las exportaciones acumuladas, frente al 33,3% de las manufacturas de origen agropecuario, el 26,4% de las manufacturas industriales y el 24,2% de los productos primarios.

El superávit como sostén

Para Bernini, el elevado saldo comercial es además uno de los factores que permiten sostener un dólar apreciado. La explicación está en la combinación de una demanda de importaciones relativamente baja y una oferta de exportaciones elevada: los exportadores abastecen de dólares al mercado cambiario, mientras la demanda se distribuye entre el sector público y privado.

La caída de las importaciones de Piezas y Accesorios (−19,2%) y Bienes de Capital (−5,9%) refleja una desaceleración de la inversión y de la actividad industrial, que contrasta con el dinamismo exportador. Este patrón plantea un interrogante sobre la sostenibilidad de la expansión exportadora en ausencia de inversión en capacidad instalada
La caída de las importaciones de Piezas y Accesorios (−19,2%) y Bienes de Capital (−5,9%) refleja una desaceleración de la inversión y de la actividad industrial, que contrasta con el dinamismo exportador. Este patrón plantea un interrogante sobre la sostenibilidad de la expansión exportadora en ausencia de inversión en capacidad instaladaCOMEX AUSTRAL 2026

El superávit, por lo tanto, no surge únicamente del boom exportador. También refleja que las compras argentinas al exterior todavía no acompañan en igual magnitud la generación de divisas.

En nueve meses, las exportaciones crecieron 21,6%, mientras las importaciones retrocedieron 2,5%. En cantidades, la brecha es mayor: los volúmenes exportados aumentaron 9,3%, mientras las cantidades importadas cayeron 9,7%.

Diego Dumont, analista de comercio internacional, destacó la solidez del frente externo, pero puso el foco en la “economía de dos velocidades”. A diferencia de meses anteriores, el salto de septiembre estuvo impulsado principalmente por los precios, mientras las cantidades importadas cayeron 11,2%, con bajas en bienes de capital y piezas para maquinaria.

En su lectura, la Argentina atraviesa un momento de elevada generación de dólares, pero la inversión y la renovación del aparato productivo todavía no acompañan al mismo ritmo.

El dato que preocupa: máquinas y equipos

Esta dinámica aparece con especial claridad en los bienes vinculados a la inversión. Las importaciones de bienes de capital cayeron 6,5% en nueve meses, con una contracción de 13,9% en cantidades. En piezas y accesorios para bienes de capital, la caída llegó al 17,5%, con cantidades 25,9% menores.

Bernini advierte que el dato requiere una lectura más fina. Dentro de los bienes de capital, las importaciones de celulares crecen con fuerza, en parte por la baja de aranceles y el menor peso de la producción de Tierra del Fuego. También señala que las compras vinculadas a proyectos del RIGI muestran una evolución positiva. Al excluir ambos efectos, estima que la caída del resto de los bienes de capital es todavía mayor.

En septiembre, el dato oficial mostró una baja de 10,4% en las importaciones de bienes de capital, con una caída de 16,6% en cantidades. La principal incidencia negativa provino de los equipos de transporte industriales, cuyas compras retrocedieron u$s 154 millones.

Detrás del boom exportador

El contraste entre una energía que gana peso y unas importaciones de maquinaria que todavía caen abre una discusión que va más allá del saldo comercial.

El informe de Austral sostiene que Argentina está ampliando su estructura exportadora, pero que esa transformación todavía es incompleta. La agroindustria continúa representando 57,5% de las exportaciones, mientras energía y manufacturas industriales ganan espacio.

El trabajo plantea que diversificar las exportaciones no implica necesariamente construir nuevas capacidades productivas. La transformación aparece cuando el crecimiento de un sector genera inversiones, proveedores, conocimiento, tecnología y capital humano que permanecen en el territorio.

Shutterstock
ShutterstockFuente: ShutterstockShutterstock

El caso de Vaca Muerta es ilustrativo: el informe identifica oportunidades en bienes de capital, ingeniería, servicios digitales y logística, aunque advierte sobre obstáculos como el acceso al financiamiento para proveedores PyME y la débil articulación entre industria e investigación.

La discusión, entonces, empieza a desplazarse de cuánto petróleo, gas o minerales puede vender la Argentina hacia qué tejido productivo puede desarrollar alrededor de esos recursos.

Menos combustibles y menos autos

El comportamiento de las importaciones también muestra la contracara de la transformación energética. En septiembre, las compras de combustibles y lubricantes aumentaron apenas 3,5% en valor, pero sus cantidades se desplomaron 29,4%.

Los vehículos de pasajeros también mostraron una fuerte caída: -27,2% en valor y -21,6% en cantidades. Bernini vincula este movimiento con el elevado nivel de patentamientos del año anterior y una menor demanda durante 2026.

En el sector automotor, las importaciones totales cayeron 19,8% en septiembre. El déficit sectorial se redujo de u$s 817 millones a u$s 450 millones, aunque el rojo acumulado todavía alcanza u$s 4.761 millones.