El Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF) celebró elecciones esta semana y la lista del oficialismo Unidad en Defensa de la Abogacía se impuso con el 47% de los votos y consagró a Alejandra García como la primera mujer en acceder a la presidencia de la entidad.

El comicio, desarrollado durante dos jornadas en la sede central de la avenida Corrientes, registró una participación de 16.554 matriculados, lo que representa un incremento cercano a los 3.000 votantes respecto de la elección anterior de 2024.

En un contexto signado por niveles decrecientes de involucramiento en procesos electorales, la concurrencia fue interpretada por la conducción como una señal de validación del rumbo institucional adoptado en los últimos cuatro años.

En la previa de las elecciones, García con Gil Lavedra y Figueredo en la pizzería Banchero

En términos políticos, el resultado exhibe además una diferencia significativa respecto de la segunda fuerza, a la que la lista ganadora prácticamente duplicó en cantidad de votos. Se trata del margen más amplio registrado en las últimas contiendas, lo que consolida un ciclo de predominio que ya acumula tres triunfos consecutivos para el mismo espacio.

La elección también ratificó la vigencia de un acuerdo político amplio entre diversas agrupaciones de la abogacía porteña, que, pese a sus diferencias de origen, lograron sostener una propuesta común. Esta articulación, que se inició con la gestión encabezada por Ricardo Gil Lavedra, no solo se mantuvo, sino que se fortaleció a lo largo de dos mandatos, configurando un esquema de gobernabilidad que ahora ingresa en una nueva etapa bajo la conducción de García.

La presidenta electa, abogada egresada de la Universidad de Buenos Aires y actual coordinadora Legal y Técnica del CPACF, señaló que el resultado expresa “el reconocimiento a un trabajo sostenido” y la ratificación de un modelo de gestión orientado a la modernización institucional, la defensa de las incumbencias profesionales y la intervención activa del Colegio frente a las problemáticas del ejercicio de la abogacía.

El carácter histórico de su consagración —al tratarse de la primera mujer en presidir la institución— introduce, además, una dimensión simbólica de relevancia. No obstante, García subrayó el carácter colectivo de ese logro, al inscribirlo en un proceso más amplio de ampliación de la participación femenina en los espacios de conducción.

La conducción se completa con Ricardo Gil Lavedra al frente de la Asamblea y José María Figuerero al Tribunal de Disciplina.