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El subprocurador del Tesoro, Juan Ignacio Stampalija, habló este miércoles en Pulso Financiero, por El Cronista Stream, donde detalló la hoja de ruta que siguió el equipo legal argentino para enfrentar el litigio por la expropiación de YPF. Las declaraciones del funcionario se producen un día después de que la Cámara de Apelaciones de EE.UU. rechace el pedido de Burford de revisar su fallo a favor de la Argentina.
Según el funcionario, la primera gran determinación fue política: “Jugar este partido para ganarlo. Había muchos sectores que estaban instalando la idea de que había que hacer un arreglo”. Stampalija subrayó que esta estrategia integral no fue solo jurídica, sino también política y diplomática.
En ese sentido, destacó que el país obtuvo el apoyo de otras naciones que “por primera vez en su historia se presentaron como amicus ante la justicia de Estados Unidos”.
Luego, puso el foco en las órdenes de la jueza Loretta Preska respecto a la entrega de acciones de YPF y los pedidos de discovery. Stampalija calificó estos intentos de ejecución como “realmente muy agresivos”.
“Algunas de estas órdenes eran casi de cumplimiento imposible y otras muy gravosas para el país”, remarcó. Sin embargo, indicó que la decisión del equipo legal fue cumplir con las reglas del sistema procesal norteamericano para evitar caer en desacato y llegar “de la mejor manera posible” a la audiencia de apelación de octubre.
El trasfondo de la presentación que dio un giro al juicio
Sobre la audiencia ante la Cámara de Apelaciones, Stampalija señaló que la preparación comenzó meses antes de que hubiera siquiera una fecha fijada. “Nosotros trabajamos sobre la asunción de que iba a ser muy poco el tiempo, entre 10 y 12 minutos”, precisó.
Para el funcionario, la clave de la discusión fue que gran parte de los temas en disputa se regían por el derecho argentino. “Eso agregaba un grado de complejidad extra ya que nosotros teníamos la obligación de explicarles a los abogados norteamericanos los temas de derecho argentino”, añadió.
Subrayó que esta labor de traducción jurídica fue constante, donde se combinaron sesiones presenciales en Nueva York con reuniones online durante meses. “Me parece que fue crucial (mantener ese foco) y exigió un trabajo de muchas áreas del gobierno, era lidiar con la ejecución pero al mismo tiempo preparar la apelación. Y creo que eso fue lo que permitió que saliera bien", insistió.
Tras el fallo de la Cámara de Apelaciones, Stampalija se mostró cautamente optimista sobre el futuro del caso. Explicó que, al no haber una resolución basada en derecho norteamericano (como el forum non conveniens), las posibilidades de que la Corte Suprema de los Estados Unidos tome el caso son sumamente reducidas.
“La Corte Suprema de Estados Unidos toma muy pocos casos por año y toma cada vez menos casos”, argumentó el Subprocurador. Por eso, consideró poco probable que el máximo tribunal estadounidense decida revisar un fallo para ponerse a estudiar derecho extranjero. “el camino que les queda para ellos ya es sumamente angosto”, sentenció.