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El ministerio de Economía parece haberle encontrado la vuelta al dilema entre salir al mercado y hacerse de los dólares para pagar la deuda. El ministro de Economía explora una salida creativa.

La Secretaría de Finanzas anunció que juntará hasta u$s 500 millones por mes a través de licitaciones en el mercado local de bonos denominados en dólares con un cupón del 6% de tasa nominal anual a pagarse mensualmente.

El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que busca menor dependencia de Argentina con Wall Street. Sin embargo, con esto Economía busca hacer frente a los vencimientos por u$s 4900 millones que tiene que pagar en julio por títulos públicos.

“El programa de emisión de este bono, tendrá un monto máximo de hasta u$s 2000 millones. Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026”, manifestaron desde el Palacio de Hacienda.

Así, el Gobierno busca juntar -al menos- la mitad de los vencimientos de los bonos Bonares y Globales de julio, los cuales eran una incógnita, dado que en enero se habían cubierto gracias a la colocación de un REPO por u$s 3000 millones con seis bancos privados.

El anuncio se da días después de la reglamentación de la ley de Inocencia Fiscal y de los cambios normativos que permitieron que los “dólares del colchón” puedan volcarse directamente hacia las sociedades de bolsa sin pasar necesariamente por los bancos.

La Comisión Nacional de Valores y la Unidad de Información Financiera (UIF) permitieron que los fondos que ingresados por el Régimen Simplificado de Ganancias puedan ir directamente a las sociedades de bolsa que plantean menos restricciones a la revisión de los perfiles de clientes, mientras los bancos analizan sus obligaciones con sus casas matrices para registrar esos fondos, forzados por las políticas de compliance.

A este escenario que espera un flujo de “dólares del colchón” al mercado financiero se suma la expectativa por la aprobación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) incluido en la reforma laboral.

De entrar en vigencia, se estima un flujo anual de u$s 3500 millones que entraría al mercado financiero a través del desvío de fondos que previamente se volcaban al sistema previsional.

Resta aún definir en qué títulos podrán invertir los fondos que gestionen la plata invertida para garantizar el pago de las indemnizaciones. El Ministerio de Economía es el que debe decidir a qué instrumentos pueden ir.

Salir al mercado

Caputo había planteado la necesidad de reducir la dependencia de Argentina con Wall Street. Sin embargo, los vencimientos de deuda en dólares y la creciente pero aún baja acumulación de reservas suponen un límite para esa expectativa.

La vocera del Fondo Monetario, Julie Kozack, planteó que la estrategia de acumulación de reservas, que le permitió al Banco Central sumar al menos u$s 2400 millones desde enero, y en ancla fiscal son dos factores fundamentales para que Argentina “tenga un acceso durable a los mercados internacionales”.

Desde el JP Morgan también estimaron que las reformas mejoran la posición de Argentina para acceder a los mercados, lo que catalizará el flujo de capitales y la baja del riesgo país. Además, la entidad augura que los fondos podrían incluir a Argentina en sus carteras de mercados emergentes

“Reiteramos nuestra calificación de sobreponderar a Argentina, ya que observamos que el gobierno avanza en reformas que podrían allanar el camino para la reclasificación del MSCI, un factor que podría impulsar aún más el mercado de renta variable, a la vez que fortalece los fundamentos macroeconómicos”, había dicho la entidad.

En el resto del año se distribuyen vencimientos por más de u$s 10.000 millones. La posibilidad de volver a recurrir a los REPO se enfriaba, ya que los tres existentes presentan vencimientos en 2027, lo que suma presión en los vencimientos del año próximo. Sin considerar los intereses, se deberán pagar el año próximo los u$s 6000 millones de estos instrumentos, además de la sobre exposición de los bancos.

El CEO de Latam Advisors, Sebastián Maril, planteó que no está descartada la salida al mercado, a pesar de que el riesgo país haya regresado al terreno de los 530 puntos: “Después de estar 10 años esperando salir al mercado y hablar de la importancia de colocar deuda en el exterior, ahora no lo estamos haciendo cuando podemos. La pregunta es por qué”.

Maril anticipó su respuesta: “Argentina está cayendo en la trampa que tenemos que salir para mostrarle al mundo que podemos, cuando a lo mejor no necesitamos salir. Yo opino que tenemos que hacerlo, porque a estas tasas, en 7% u 8% anual a un bono a 7 o 10 años, es razonable. Pero cuanto más esperemos, tal vez empiecen a haber sospechas de que no nos prestan a las tasas que queremos”.

Otros ven más razonables plazos más largos. Federico Filippini, jefe de investigación y estrategia de Adcap, planteó que las condiciones externas son favorables y que la inminente entrada de divisas por la cosecha “le permiten al Gobierno seguir fortaleciendo los fundamentales antes de volver a los mercados, algo que vemos factible en la segunda mitad del año, con un costo financiero más bajo”.

Filippini agregó que ven más viable una emisión puntual y evitar títulos a cupones elevados, como lo hicieron Colombia y Ecuador: “Es posible que busque testear el mercado cuando el riesgo país se ubique más cerca de 400 puntos básicos (o por debajo)”.

Pedro Siaba Serrate, de Portfolio Personal de Inversiones (PPI), agregó que “el dilema es claro. ¿Aprovechar el momentum actual del mercado global (con bastante apetito por crédito emergentes), pero a un riesgo país por arriba del deseable? ¿O esperar a que las compras del BCRA continúen, y puedan gatillar una compresión adicional del rendimiento de los bonos, pero a costa del riesgo de un cambio de contexto global?“.

El especialista sostuvo que prefiere un “administración de riesgos”. “Desde mi punto de vista, esa compresión adicional (desde alrededor de 500pbs a 400/450bps) podría lograrse con una emisión relativamente acotada (en cantidad), pero suficiente para que ofreciendo un tender permita limpiar vencimientos de corto plazo. En otras palabras, exhibir capacidad de refinanciamiento aunque sea parcial de los pagos de deuda de corto plazo en el mercado externo. Claramente la segunda alternativa (donde parece que va el gobierno) es mas arriesgada, pero siendo honestos creo que el mercado hoy convalida esa mirada constructiva para la agenda idiosincrática. Yo no descarto que en algún momento del segundo trimestre ocurra...habrá que ver también como funciona la emisión local en dólares que buscarán este miércoles”.