Mientras transcurre el Mundial, hay un país que irrumpió en el mercado de los televisores de la Argentina: Egipto. El rival de la Argentina en los octavos de final es un polo fabricante de electrónica que desde este año se transformó en un incipiente protagonista del sector de las TVs de la mano de la apertura importadora y la entrada en vigor de una nueva etapa de un viejo acuerdo de libre comercio del Mercosur.
De acuerdo con fuentes de AFARTE, en los primeros cinco meses de 2026 entraron unos 14.044 aparatos desde la tierra de las pirámides, cuando en todo el año pasado sólo habían entrado 14 unidades. Con ese salto, Egipto pasó a representar el 10% de las TVs que llegan desde el exterior, sólo detrás de China.
Lo que ocurre es la actualización de las reglas vigentes del comercio con Egipto que surgen del Tratado de Libre Comercio firmado por el Mercosur con ese país en agosto de 2010. El acuerdo entró en vigencia el 1 de septiembre de 2017. Como se anticipó en este diario el año pasado, el pacto contemplaba la “desgravación total” de los aranceles para más del 90% del comercio de bienes agrícolas e industriales entre ambas partes.
El 31% de las posiciones arancelarias estaba previsto que llegara al impuesto cero para ingresar al bloque a los 8 años, este 2026. Entre esos bienes, están los televisores made in Egipto. En un marco de apertura comercial, dólar bajo y electrodomésticos a la baja, el Mundial terminó de abrirle la puerta a las plantas de ese país africano.
Entre enero y mayo, el 89% de la demanda de TVs fue cubierta por producción nacional, que se desarrolla en Tierra del Fuego, en tanto que el resto es importado. Egipto cuenta con una planta de monitores y televisores de Samsung desde 2012, cuando la compañía de origen coreano pisó en un terreno de 360 mil metros cuadrados que le cedió el Gobierno en la localidad de Beni Surf. Desde allí, se transformó en un competidor muy fuerte en todo Medio Oriente y empezó a exportar a distintas partes del mundo.
“Sabemos que Samsung está en Egipto, pero tenemos que ver qué tan competitivos pueden ser para penetrar en el mercado argentino”, habían dicho a este medio desde la industria local frente a la nueva competencia que se avecinaba. En la misma localidad al sur de El Cairo también hay instaladas otras marcas que fabrican TVs y monitores, como LG y la china Konka, además de celulares, todos productos que ahora empiezan a aparecer desde el exterior en el radar de la Argentina. “A nosotros, sin embargo, lo que más nos preocupa no es la competencia importada, sino el contrabando de todo”, dijeron desde una de las empresas.
En el primer trimestre, la venta de televisores cayó 1,4% contra un año atrás y 19,4% respecto del mismo período de 2022, de acuerdo con datos del Indec sobre la venta de electrodomésticos. Hacia mayo, de todos modos, las ventas treparon en el orden del 20% de acuerdo con estimaciones privadas, al acercarse el Mundial y a partir de días de promociones como el Hotsale.
Inversiones y “compre argentino”
Los datos sobre las TVs de Egipto llegan en un momento de fuerte discusión en el país sobre la política industrial, en un contexto en el mundo donde se fortalecen los estados que apoyan y protegen a su producción, desde China hasta los Estados Unidos.
Lo que ocurre en el sector textil es un ejemplo claro de contraste entre el país y la situación a nivel internacional. Mientras en la Argentina, la importación de prendas de vestir trepó medida en kilos un 73% entre enero y mayo contra el año pasado de acuerdo con la Federación de Industrias Textiles de la Argentina (FITA), en Europa empezaron a implementar medidas para frenar la llegada de bienes de portales de comercio electrónico desde China, entre ellos ropa.
El 1 de julio entró en vigencia la llamada “tasa Shein”, un impuesto extra del 3% que le cobran a determinados bienes provenientes de los portales de comercio electrónico intensivos, para prevenir tanto el ingreso de competencia desleal como reducir el peligro la llegada de materiales que puedan poner en riesgo la salud por falta de controles adecuados.
La Argentina además pareciera quedar rezagada como destino de inversiones de la industria automotriz frente a Brasil, de acuerdo con un análisis de Misión Productiva que hace hincapié en la falta de una política para el sector.
En los últimos años, Brasil acumula anuncios de inversión automotriz y autopartista por aproximadamente u$s 34.000 millones hasta 2033, en tanto que en la Argentina los desembolsos totales prometidos llegan a u$s 2.000 millones, indica el documento de economistas ligados al universo industrial. “La brecha de inversiones entre ambos países llega a 17 veces, cuando históricamente se ubicaba en torno a 5 a 1 (acorde al tamaño de las economías)”, se detalló.
Todo esto ocurre mientras que el Gobierno se ha mostrado reacio a cualquier incentivo o protección explícita a la producción nacional dado que rechazan las “políticas sectoriales”. Desde la oposición, en tanto, señalan que los paquetes de beneficios para inversiones como el RIGI o ahora el Súper RIGI, no son otra cosa que planes de “elección de ganadores” entre sectores ligados a las materias primas o eventualmente a rubros como los data centers de tecnología.
Además, en esos paquetes hay pocas exigencias en materia de “compre argentino”, lo que abre una tensión con las provincias que están intentando exacerbar el beneficio local de los proyectos que intentan explotar metales, por ejemplo.