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Mientras se espera que el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) trate la segunda revisión del acuerdo con Argentina, el organismo publicó una guía para que los países enfrenten subas bruscas en los precios de la energía y los alimentos sin desordenar las cuentas públicas ni generar más inflación.
El documento recomienda evitar subsidios generalizados y privilegiar ayudas focalizadas para hogares vulnerables y empresas viables.
El informe, elaborado por Pierre-Olivier Gourinchas, Borja Gracia, Delphine Prady y Rodrigo Valdés, advierte que los shocks energéticos obligan a los gobiernos a elegir entre proteger a consumidores y empresas o dejar que los precios suban y absorban el impacto internacional.
“La pregunta no es si actuar, sino cómo hacerlo de manera efectiva”, sostiene el texto, que plantea que las medidas fiscales deben ser “temporarias, focalizadas, oportunas y adaptadas” a cada economía. Así, el FMI recomienda:
- dejar que los precios internos de la energía reflejen los costos internacionales;
- proteger a los hogares vulnerables con ayudas focalizadas y temporarias;
- asistir a pequeñas empresas viables con financiamiento y liquidez, pero evitar controles de precios;
- reservar subsidios generalizados o congelamientos tarifarios sólo para situaciones excepcionales.
El FMI sostiene que, salvo en escenarios extremos, los países deberían permitir que los precios internos de la energía reflejen los valores internacionales. Según el organismo, intervenir demasiado con controles de precios, congelamientos o subsidios amplios termina generando mayores costos fiscales, distorsiones y hasta riesgos de desabastecimiento.
Refuerzo de programas sociales
En cambio, recomienda reforzar programas sociales existentes mediante transferencias directas de dinero para compensar a los sectores de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a energía y alimentos. El informe señala que las familias más pobres gastan entre dos y tres veces más de sus ingresos en esos rubros que los hogares de mayores recursos.
Para las empresas, el organismo propone mecanismos transitorios de liquidez, como créditos garantizados por el Estado o postergaciones impositivas, antes que subsidios permanentes o inyecciones directas de capital.
En ese marco, en Argentina se pospuso la actualización del impuesto a los combustibles líquidos, aunque también YPF reaccionó con un congelamiento por 45 días para los precios de las naftas. Luego avanzó con un aumento del 1%.
Subsidios, tarifas e impuestos
El documento también reconoce que pueden existir situaciones excepcionales en las que los gobiernos recurran a rebajas impositivas, topes tarifarios o subsidios temporales, pero aclara que deberían utilizarse sólo cuando el shock sea claramente transitorio y exista riesgo de una aceleración inflacionaria descontrolada.
La publicación llega en un contexto internacional marcado por una nueva volatilidad en los mercados energéticos a partir del conflicto en Medio Oriente y por el temor a un impacto inflacionario global.
En el caso argentino, la discusión tiene un matiz distinto. Con el desarrollo de Vaca Muerta, el país logró revertir el déficit energético y alcanzar superávit comercial en el sector, algo que alivió la restricción externa y redujo la necesidad de importar combustibles durante gran parte del año.
Sin embargo, Argentina todavía enfrenta la necesidad de recurrir a las importaciones de gas durante los meses de invierno, cuando aumenta la demanda residencial y cae la capacidad de abastecimiento local. Ese factor mantiene abierta la discusión sobre subsidios, tarifas y asistencia estatal en períodos de alta demanda.
El FMI advirtió además que las economías emergentes suelen enfrentar mayores dificultades para administrar este tipo de crisis porque cuentan con menor margen fiscal, sistemas de asistencia social más débiles y expectativas inflacionarias más frágiles que las economías avanzadas.
“El enfoque debe ser gradual y bien secuenciado”, concluye el organismo. “Comenzar con medidas focalizadas y temporarias, y escalar sólo si es necesario, puede ayudar a evitar errores costosos tanto a nivel doméstico como global”.