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El Gobierno repitió superávit en abril a pesar de la caída de la recaudación. Así, consiguió un resultado primario de $ 632.844 millones y un superávit financiero de $ 268.103 millones.

El pago de intereses de deuda trepó a $ 364.741 millones.

Mientras que la mayoría de los ingresos tuvieron caídas reales, las privatizaciones y ventas de activos representaron un aumento de más de $ 80.000 millones, una suba de más de 100.000%.

“Los ingresos totales tuvieron una variación real interanual negativa de 2,1%. Esto obedece a que los ingresos tributarios tuvieron un descenso en términos reales del 4,1% y los no tributarios subieron un 20,2% real interanual”, explicó Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).

En lo que va del año, el superávit primario acumula un equivalente a 0,5% del PBI, mientras que el financiero asciende a 0,2% del PBI, informó el ministro de Economía, Luis Caputo.

En términos reales, descontando la inflación, el superávit financiero reflejó una caída interanual del 64,6%.

Según informaron desde el Ministerio de Economía, el resultado primario fue un 25,2% inferior que en abril de 2025 en términos nominales, mientras que el resultado financiero se contrajo en un 53,2%.

“El superávit fiscal es consistente con una estricta administración del gasto público, que permite asegurar el orden en las cuentas públicas mientras se continúan devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos. Esta dinámica permitirá alcanzar en 2026 tres años consecutivos de superávit financiero disminuyendo impuestos y honrando la totalidad de los compromisos del Sector Público Nacional, un hecho inédito en la historia argentina”, dijo Caputo en sus redes sociales.

“El superávit fiscal es política de Estado permanente”, tuiteó el presidente Javier Milei, luego de que se conociera el dato que ratificó que se suman 26 de 28 meses de superávit.

En comparación con el mes anterior, el superávit se redujo en cerca de un cuarto, en línea con la caída sostenida de ingresos. En marzo, el resultado primario había alcanzado los $ 930.284 millones.

Cabe aclarar que las modificaciones al presupuesto que recortaron gastos por $2,5 billones se aplicaron en el mes de mayo, por lo que no impactan en este resultado.

Los ingresos del mes treparon a $ 13,4 billones, un aumento del 29,6%, por lo que se ubicó por abajo de la inflación para el mismo período, cuando (a pesar de la desaceleración del mes) la medición interanual fue del 32,4%.

Entre los impuestos con subas reales se encuentran el impuesto a los débitos y créditos, que aumentó 35,1% y recaudó $ 1,3 billones, y restos tributarios, que aumentaron 63,1% y sumaron $ 926.011 millones. También tuvo una fuerte suba las rentas a la propiedad (87,4%) explicado por el desempeño de las rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES (128,9%) y el resto de las rentas a la propiedad (76,6%).

La recaudación estuvo en gran parte explicada por los aportes y contribuciones a la seguridad social, que se convirtieron en el impuesto que más aportó a las arcas públicas. Por sí sólo, explicó $ 4,7 billones, aunque registraron un aumento del 28,4%.

En relevancia le siguieron el IVA con $ 2,7 billones, una suba del 28,1% nominal, lo que también implica una caída real si se descuenta la inflación en el mismo período.

Ganancias fue el cuarto tributo en materia de aportes, con $ 1 billón, tras un aumento del 28,8% nominal.

Las retenciones cayeron un 17,4% interanual nominal y aportaron $ 571.579 millones, luego de que se aplicara una rebaja de las alícuotas para las exportaciones de los principales complejos exportadores del agro.

Los derechos a la importación tuvieron una suba del 13% y explicaron ingresos por $ 471.403 millones.

Las privatizaciones y ventas de activos volvieron a darle aire a los ingresos del Estado. Los ingresos de capital tuvieron una suba del 146.389%. Esta división incluye la venta de activos, venta de participaciones accionarias en empresas y en la recuperación de préstamos. Así, la división reportó ingresos por $ 81.009 millones.

Gastos

Los gastos corrientes treparon a $ 12,7 billones, tras un aumento del 34,5% interanual. Gran parte del gasto lo explicaron las prestaciones sociales que ascendieron a $ 8 billones, con un aumento ligeramente por debajo de la inflación (32,2%).

El pago de remuneraciones demandó $ 1,6 billones (un aumento del 28,1% interanual).

Las transferencias a universidades tuvieron una caída interanual nominal del 32,4%. Esto implicó que el gasto del mes fuera de $ 412.546 millones, lo que implica una pérdida de $ 197.746 millones en comparación con abril del año pasado, sin considerar los efectos de la inflación.

En la misma línea, se contrajo la inversión destinada a la educación. En el mes, el gasto de capital para educación cayó un 99,2% e implicó erogaciones por $ 473 millones, una pérdida de más de $ 60.000 millones respecto del mismo mes del año pasado. Las provincias no tuvieron ningún gasto asignado a esta partida en el mes.

Por otro lado, las transferencias corrientes treparon a $ 4,3 billones, explicado por un aumento de las transferencias al sector privado (46,8%).

El gasto en subsidios económicos aumentó un 148,3%, explicado por el aumento de los subsidios a la energía (231,1%), explicando un gasto de $ 833.118 millones.

Las transferencias corrientes a provincias cayeron un 20,4% y explicaron erogaciones por $ 154.978 millones. Las transferencias destinadas a educación tuvieron un aumento del 100% y treparon a $ 69.541 millones, mientras que los destinados a la seguridad social aumentaron un 900% y demandaron $ 20.000 millones, y los gastos vinculados a salud tuvieron una suba del 177% y exigieron $ 17.385 millones.

Estas subas no alcanzaron a compensar la caída de las otras transferencias, que se contrajeron un 68%.