La economía argentina continúa transitando un sendero de fragilidad y señales mixtas. En febrero de 2026, el Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró un avance del 0,5% en la comparación interanual.
Si bien el dato marca un quiebre tras tres meses consecutivos de caídas, el análisis pormenorizado de los sectores y el contexto macroeconómico sugieren que el festejo es, por ahora, moderado.
En términos desestacionalizados, el indicador mostró una mejora del 0,9% respecto a enero, lo que podría interpretarse como un incipiente proceso de estabilización. Sin embargo, este “rebote técnico” se produce contra bases de comparación muy bajas y en un escenario donde el poder adquisitivo de los hogares lucha por no perder terreno frente a una inflación que ha frenado y, parcialmente revertido, su marcha descendente.
Los ingresos, en una carrera de obstáculos
De acuerdo con las estimaciones del Departamento de Economía de la CAC, el ingreso nominal promedio por hogar alcanzó los $ 2.785.000 en febrero. Si bien la cifra parece robusta en términos nominales, al descontar el efecto de la inflación, el poder de compra se sitúa en niveles similares a los de enero.
La principal preocupación para el sector comercial radica en la persistencia de la suba de precios. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero marcó un 2,9% mensual, lo que consolida un semestre completo con variaciones de precios por encima del umbral del 2%. En términos interanuales, la inflación escaló al 33,1%, acumulando tres meses de ascensos consecutivos tras un 2025 que había mostrado una tendencia a la baja.
El “efecto Medio Oriente” y el impacto en logística
El informe de la CAC introduce un factor externo que complica el panorama local: el conflicto bélico en Medio Oriente. La guerra provoca un encarecimiento de los combustibles a nivel global, lo que impacta directamente en los costos logísticos de Argentina.
“Se pronostica un incremento de la inflación global debido al impacto directo del alza del precio del petróleo, erosionando la capacidad de consumo de diversos sectores de la población”, advierte el documento. Para el comercio local, esto se traduce en una presión adicional sobre los márgenes y una amenaza constante de traslado a precios en las góndolas.
Ganadores y perdedores: la brecha sectorial
El crecimiento del 0,5% del índice general esconde realidades muy dispares entre los distintos rubros del consumo:
- Indumentaria y Calzado (+12,8% i.a.): fue el sector de mayor crecimiento, aportando 0,6 puntos porcentuales al índice general. No obstante, la CAC aclara que este salto se explica principalmente por un efecto estadístico: se compara contra dos años (2024 y 2025) de caídas profundas en el sector.
- Recreación y Cultura (+1,7% i.a.): muestra señales de recuperación, aunque todavía opera sobre “el piso sumamente bajo” que dejó el segundo semestre del año pasado.
- Transporte y Vehículos (-1,7% i.a.): la caída en los patentamientos de autos sigue pesando fuerte. El sector contribuyó negativamente con -0,2 puntos al índice.
- Vivienda, Alquileres y Servicios Públicos (-4,9% i.a.): es el rubro más golpeado, traccionado por un derrumbe del 11,3% interanual en la demanda eléctrica, un claro indicador del ajuste que están realizando hogares y pequeños comercios frente a las tarifas.
- Consumo Masivo (FMCG): quizás el dato más preocupante para la economía diaria. Los bienes de consumo masivo mostraron una retracción interanual del 3,4% en febrero y una caída del 6,3% mensual en la serie desestacionalizada.
El crédito: el motor que se apaga
Uno de los pilares que sostuvo el consumo durante gran parte de 2025 fue el financiamiento. Sin embargo, esa dinámica parece haberse agotado. El crédito en términos reales, que creció vigorosamente durante casi dos años, comenzó a estancarse en el último trimestre de 2025.
La volatilidad de las tasas de interés coarta el acceso al crédito personal y mediante tarjetas. “El financiamiento vía tarjetas de crédito y préstamos personales tendió a frenarse, al igual que el crédito prendario e hipotecario”, señala el informe. Como consecuencia directa, el consumo de bienes durables (electrodomésticos y autos) dejó de traccionar el crecimiento general, mostrando un comportamiento “mixto” que genera incertidumbre para el resto del año.
En ese sentido, el escenario que plantea la CAC para 2026 es el de una economía de consumo que busca su equilibrio. Tras un 2024 recesivo y un 2025 de recuperación parcial, los hogares argentinos parecen haber alcanzado un techo en su capacidad de gasto.