La ofensiva del Gobierno nacional para desalentar la exploración hidrocarburífera no autorizada en el Atlántico Sur sumó un capítulo clave en el ámbito corporativo. La gigante de servicios petroleros SLB, históricamente conocida como Schlumberger, confirmó formalmente que se mantendrá al margen de cualquier operación en las Islas Malvinas.
La decisión empresarial responde de manera directa a la reciente advertencia de la administración de Javier Milei sobre la aplicación de severas sanciones a las compañías que operen en el área en disputa sin el correspondiente aval oficial.
La postura de la compañía multinacional fue ratificada este fin de semana a través de un documento oficial emitido por su filial local. “SLB, en atención a lo establecido por Decreto 868/26 del Poder Ejecutivo Nacional, informa que no está participando ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos circundantes. En este sentido, SLB reafirma su compromiso con el cumplimiento de las normas vigentes”, detalló el comunicado de Schlumberger Argentina S.A.
El paraguas legal que motivó esta retirada preventiva es el mencionado decreto presidencial, una herramienta que agiliza la aplicación de la Ley 26.659.
Esta normativa es sumamente estricta: penaliza a las firmas habilitadas en la Argentina que tengan participación directa o indirecta en explotaciones offshore no autorizadas en la plataforma continental. Las prohibiciones abarcan no solo la extracción de crudo, sino que bloquean cualquier prestación financiera, logística, técnica, comercial o de consultoría, lo que ponía en jaque las operaciones globales de los grandes proveedores de la industria.
Con esta determinación, la empresa de tecnología energética prioriza de manera excluyente su portafolio en el territorio continental. En el plano internacional, tanto SLB como su competidora Halliburton ya habían tomado distancia del polémico proyecto Sea Lion.
Dicha iniciativa offshore sigue en manos de la israelí Navitas Petroleum, controlante del 65%, y la británica Rockhopper Exploration, dueña del 35% restante. Pese al ruido político, ambas operadoras aseguraron el viernes pasado que las advertencias emitidas desde Buenos Aires no alterarán su cronograma de trabajo en las islas.
Para la ex Schlumberger, arriesgar sus negocios en el país implicaba poner en juego su creciente y lucrativa participación en Vaca Muerta, donde mantiene contratos estratégicos.
Hace apenas unos meses, la cúpula global de la multinacional selló un acuerdo con el presidente de YPF, Horacio Marín, para integrarse al Instituto Vaca Muerta, enfocado en la capacitación de personal para el shale. A esto se suman múltiples trabajos previos de estimulación, perforación e infraestructura de transporte de gas que la vinculan directamente con el corazón productivo de la cuenca neuquina.
La compañía, que en 2022 adoptó la marca SLB para perfilarse hacia la transición energética, tiene además un fuerte arraigo en el mercado local a través de sus clientes privados: en junio último, anunció la ampliación de un contrato de completación integrada no convencional junto a Vista Energy, la petrolera fundada por Miguel Galuccio.