El canciller Pablo Quirno calificó como “lamentable” la decisión unilateral de Brasil de retirar a su embajador de la Argentina—Julio Bitelli— y reducir el nivel de la relación diplomática con el país.
En una conferencia de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores aseguró además que desde la Casa Rosada “no habrá una reacción a nivel diplomático” en respuesta al accionar del gobierno de Lula da Silva. “Para pelearse hacen falta dos. Brasil tomó una decisión unilateral al retirar a su embajador”, sostuvo.
Quirno recordó que, durante los últimos años, existieron expresiones críticas de ambos lados que “transparentaron las diferencias ideológicas”. Sin embargo, subrayó que Argentina siempre decidió no trasladar esas disputas políticas al plano de las relaciones exteriores.
“Brasil tiene todo el derecho a tomar una decisión. Nosotros lo lamentamos, porque entendemos que hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros países”, ratificó el funcionario.
El canciller apuntó contra lo que denominó una “queja de injerencias” por parte del gobierno brasileño. En esa línea, recordó que el propio Lula visitó a Cristina Kirchner durante su detención domiciliaria antes de las elecciones de 2025. Y remarcó: “El presidente Lula y su gobierno ha proferido insultos también a nuestro presidente que no han sido contestados”.
Para el Gobierno argentino, el comportamiento del país vecino no es un caso aislado contra Buenos Aires. Quirno vinculó esta actitud con roces que Brasil mantuvo recientemente con Paraguay y otros países de la zona.
“Esto es una decisión de Brasil de escalar temas que para nosotros tienen que permanecer en el ámbito ideológico y político”, afirmó.
Por último, sostuvo que Argentina seguirá manteniendo relaciones diplomáticas en base a lo “que decida Brasil”. “Para pelearse hacen falta dos, no cuenten con Argentina para eso”, concluyó.
El comunicado de la Cancillería argentina
A través de un comunicado oficial, la Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, confirmó que el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores brasileño para ser notificado de la medida.
Según el comunicado, la Argentina “toma nota” de la determinación del Gobierno brasileño y lamentó “su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”.
Además, remarcó que en los últimos años hubo “numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados” entre dirigentes de ambos países y aseguró que, “sin excepción”, nunca respondió a esas diferencias “con una medida institucional”.
En ese sentido, la Cancillería sostuvo que ese criterio “es el que la Argentina sostiene hoy” y reafirmó que las relaciones entre los Estados “deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno”.
Por último, el Gobierno señaló que la política exterior argentina continuará guiándose “exclusivamente por la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino”.