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El Ministerio de Capital Humano, por orden de Sandra Pettovello, ya tiene en funcionamiento el Sistema Social —SISOC—, una plataforma digital desarrollada con recursos propios que centraliza en un único lugar la información de personas, familias y espacios comunitarios alcanzados por programas sociales del Estado nacional.

El sistema, que ya registra 7,2 millones de perfiles individuales y más de 3.600 centros comunitarios, representa el mayor salto tecnológico en la gestión de políticas sociales desde la creación del ministerio.

El secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, Juan Bautista Ordoñez, describió el punto de partida con precisión: cuando asumieron, la Secretaría funcionaba sin ningún sistema integrado de información.

No existían nada más que infinidad de exceles con información dispersa, no se intercambiaba la información. Nadie tenía una mirada completa sobre la totalidad de las políticas públicas que se llevaban adelante y eso obviamente dificulta la gestión, complica la transparencia y el entendimiento global”, aseguró Ordoñez en diálogo con El Cronista.

El desarrollo estuvo a cargo del subsecretario de Promoción Humana, Martín Lepera, con apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Paola Bohórquez, coordinadora del Área de Desarrollo Inclusivo del organismo internacional, señaló que la herramienta “no es un registro administrativo, es un sistema dinámico con infinita posibilidad de actualización online y on the spot, que te permite no solo predecir sino adelantarte y ajustar la política de forma instantánea”.

SISOC: Cómo se gestó la herramienta

El proceso tuvo tres etapas. En 2024 comenzó la digitalización y la generación de registros básicos, luego se automatizaron procesos y se incorporó la interoperabilidad con otros organismos del Estado. Este año el ministerio incorporó inteligencia artificial y análisis predictivo. “Pasamos de una gestión reactiva que llegaba tarde y no tenía datos, a empezar a anticiparnos”, explicó Lepera.

El núcleo del sistema es lo que denominaron la historia social digital. Cada persona tiene un legajo único que concentra sus datos personales, las intervenciones del Estado sobre su situación, los vínculos familiares y los programas a los que adhiere.

Ordoñez describió el cambio que implica: “A través de este sistema tenemos, a partir de ahora, una historia en vivo, actualizada al instante, de las distintas políticas sociales que atraviesan a esa persona. Conocemos dónde está, a qué espacios asiste, qué coberturas está teniendo, su grupo familiar y si ese grupo está en condiciones de acceder a alguna otra prestación o ya lo está haciendo”.

La lógica detrás de ese registro es doble. Por un lado, permite detectar brechas: si una persona se anotó en el plan de los Mil Días durante el embarazo y tiempo después no figura ningún registro de documentación del bebé, el sistema enciende una alerta.

“Sabemos que ahí hay un chico que no tiene documentación. Si no tiene documentos, no accede a toda una serie de beneficios que existen a disposición para ese tema”, explicó el secretario. Por el otro, permite eliminar duplicaciones: el mismo individuo no puede figurar como dos personas distintas en programas diferentes, ni recibir la misma prestación dos veces el mismo día.

El sistema también cruza datos patrimoniales. “Cuando pasamos los programas al sistema y analizamos la situación socioeconómica, nos encontramos con personas que tenían cinco casas o cuatro autos recibiendo un beneficio. En esos casos se les dio de baja”, señaló Lepera. El cruzamiento se hace con ARCA, ANSES, Progresar y sistemas provinciales a través del SINTI, la única base de datos nacional con cruces interprovinciales consolidados.

Los centros bajo la lupa

El sistema no solo registra personas sino también los 3.600 espacios comunitarios con los que trabaja la Secretaría. Cada centro tiene su propio legajo: presupuesto, rendiciones, actividades que realiza, infraestructura disponible y nómina de asistentes. Los agentes del ministerio los visitan de forma presencial cada dos meses de manera sorpresiva, y de forma virtual mediante llamadas aleatorias.

“El sistema nos dice que un espacio abre el martes: la auditoría sirve para verificar que efectivamente esté abierto y que haya personas”, explicó Lepera. La información de campo se carga mediante una aplicación móvil que preparan para el mes que viene para que los propios centros puedan acceder a la información pertinente.

La aplicación les permitirá cargar actividades, gestionar asistencia y rendir cuentas de forma digital. “Los centros antes nos mandaban los nombres a mano. Fue el primer paso para empezar a generar datos, pero ya no queremos que eso siga así”, reconoció Lepera.

Esta contará con georeferenciación que funciona también sin conexión a internet, lo que permitió, entre noviembre y diciembre del año pasado, hacer el primer relevamiento nacional de personas en situación de calle de manera coordinada con 17 provincias.

Un dato que emergió del relevamiento de centros cambió la mirada sobre la red: de los 3.600 espacios con prestación alimentaria, más de 500 son centros de primera infancia. Esa información, antes inexistente, permite segmentar las intervenciones según el perfil real de cada espacio y no tratarlos a todos como si fueran equivalentes.

SISOC: colaboración interministerial y proyección

Una de las funciones más recientes del sistema es la derivación automática entre organismos. Si en la nómina de asistentes de un centro comunitario figura una persona con consumo problemático, el sistema indica el espacio del SEDRONAR más cercano y genera una derivación formal.

El seguimiento no queda librado a la buena voluntad del referente: ambas partes, el centro y el organismo receptor, tienen acceso al estado del proceso. “Antes, si el referente decía ‘acá te va a ver Cacho de parte mía’, y Cacho no iba nunca, la cuestión nunca se resolvía. Acá hay un seguimiento de las dos partes”, describió Ordoñez.

En el marco de la Estrategia Federal de Primera Infancia, la Secretaría de Niñez convocó a una mesa de trabajo que reunió a representantes de Salud, Justicia, Interior, RENAPER y Deporte, con el objetivo de cruzar información sobre los programas que cada organismo tiene dirigidos a la franja que va desde el embarazo hasta los tres años.

“Dijimos: ¿por qué no nos contamos entre nosotros qué programas y políticas tenemos accionables dirigidos a la primera infancia? Empezamos a intercambiar datos y vimos que había un montón de programas que separadamente cada uno tenía por su lado”, relató Ordoñez.

Sueño que el día de mañana nos sentemos con todos los ministerios del Ejecutivo que tengan incumbencia en nuestra misma población. Salud sin duda es uno de ellos”, agregó.

La proyección del sistema apunta a incorporar en 2027 capacidad predictiva plena: simulaciones de impacto de políticas antes de implementarlas y análisis de dónde conviene ubicar recursos según los datos acumulados.

Lepera ejemplificó la lógica: “Si ponés un centro en determinada zona, podés predecir a cuántos ciudadanos va a impactar. Si subís una prestación en un porcentaje determinado, podés medir cómo afecta. Para eso necesitás una capa analítica de datos muy grande, y ahora la tenemos”.

El sistema ya usa algoritmos para detectar desvíos en tiempo real. En un caso concreto, una alerta se activó porque un centro realizó muchas operaciones pequeñas en un mismo día. La investigación reveló que no era fraude sino que los operadores no sabían cuánto tiempo le quedaba a la tarjeta de pagos. “A veces no es un fraude, sino un problema. Pero igual nos sirvió para detectarlo”, señaló Lepera.

El desarrollo fue íntegramente interno, sin licitaciones externas. Las herramientas utilizadas incluyen licencias de Copilot y AWS, pero el código fue construido por programadores de la propia Secretaría. “Con la inteligencia artificial, un recurso propio hoy vale por diez. Lo que antes llevaba quince días de sprint ahora lo hacemos en una fracción del tiempo”, indicó Lepera.

El sistema ya fue adoptado por provincias, que reciben acceso a módulos propios dentro de SISOC para gestionar su información de manera coordinada con Nación. La interoperabilidad entre niveles de gobierno, que antes era casi inexistente, es hoy uno de los ejes de expansión del sistema. “Cuando tengamos mejor el mapa de a quién va qué, podemos predecir dónde nos va a sobrar capacidad y dónde tenemos que estar”, sintetizó Ordoñez.

En ese sentido, uno de los puntos claves de la herramienta es que al ministerio le sonará una alerta preventiva en la familia cuando detecten que una persona necesita de una asistencia determinada. “Vamos a poder ver la trayectoria de la persona, ordenar y poder ver lo que necesita”, destacaron.