En un mano a mano con Juan Carlos de Pablo, el ministro de Economía, Luis Caputo, que cerró la Conferencia Anual de FIEL en reemplazo del presidente Javier Milei —ausente por un viaje—, dio definiciones sobre algunos de los temas calientes de la agenda económica: tipo de cambio, crecimiento, crédito, “plan platita” y competitividad.
Sobre el tipo de cambio, Caputo cuestionó el peso que suele asignársele como herramienta para mejorar la competitividad. “Se ha dicho de todo”, remarcó, y sostuvo que el tipo de cambio es una de las variables que menos influye en la competitividad.
Planteó que la Argentina devaluó más que cualquier otro país del mundo y, sin embargo, estuvo entre los menos competitivos. Por eso, señaló que la estrategia del Gobierno apunta a reducir impuestos y costos logísticos como vía para mejorar la competitividad de largo plazo.
Caputo cuestionó también las comparaciones con períodos anteriores para evaluar el nivel del tipo de cambio. Según explicó, comparar una línea histórica del dólar no resulta válido si no se tiene en cuenta la solidez del programa macroeconómico.
“Si hoy tenés por primera vez cuatro años de equilibrio fiscal y orden macro y lo vas a comparar con desorden, va a lucir depreciado”, planteó. En la misma línea, consideró que la Argentina heredó un tipo de cambio desfasado como consecuencia de la crisis histórica.
Para Caputo, además, las políticas económicas no pueden analizarse de manera aislada. “Las políticas no son compartimentos, no es un Excel”, sostuvo.
El ministro explicó que una suba del dólar puede tener efectos sobre distintos frentes de la economía: impacta sobre la industria, genera desorden, puede acelerar la inflación y pone en riesgo el equilibrio fiscal. Por eso, defendió una mirada integral del programa económico frente a las discusiones sobre el nivel del tipo de cambio.
El costo financiero contra el dólar
Caputo puso especial énfasis en el costo del crédito para explicar por qué considera secundaria la discusión sobre el tipo de cambio. “Hoy una PyME se financia al 80% en pesos, cuando la tasa de mercado es más o menos 25%”, señaló.
Si el Gobierno lograra que una empresa se financiara a una tasa de entre 35% y 40%, sostuvo, estaría ahorrando entre 40 y 50 puntos de costo financiero.
La comparación que utilizó para dimensionar ese beneficio fue concreta: ese ahorro sería equivalente, para una PyME exportadora, a llevar el tipo de cambio hasta $2700.
“Fíjense qué poco importa si el tipo de cambio vale un 5% más o un 5% menos cuando tenemos una distorsión en lo que es el costo financiero tan fenomenal”, planteó.
También apuntó contra los costos logísticos y aseguró que con las concesiones viales, la concesión del Belgrano Cargas, la licitación de la Hidrovía y la ley de Cabotaje permitirían reducirlos entre 10% y 30%.
La defensa del dólar y los flujos
Caputo también cuestionó las comparaciones con series históricas del tipo de cambio real al señalar que se deberían considerar variables como productividad, términos de intercambio, estructura impositiva, déficit fiscal y tasas de interés internacionales.
Pero además sostuvo que en la Argentina el tipo de cambio es una variable endógena, que surge de la solidez del programa económico y del orden macroeconómico.
“Las políticas cambiaria, fiscal, financiera y monetaria no son compartimentos estancos”, afirmó. Y agregó: “A veces pareciera que esto es un Excel”, en referencia a quienes analizan el tipo de cambio sin considerar el resto de las variables.
Para el ministro, una suba del dólar también puede generar efectos sobre las tarifas, la industria, el ingreso disponible, el nivel de actividad y la recaudación, hasta poner en riesgo el equilibrio fiscal.
Por eso, sostuvo que la discusión debe hacerse desde el “equilibrio general” de la economía.
La apuesta por los dólares
Como argumento para defender el nivel actual del tipo de cambio, Caputo pidió mirar los flujos de divisas y no solamente las cotizaciones históricas.
Aseguró que la Argentina está en récord de exportaciones y que el país superará los u$s 100.000 millones. Según los datos que presentó, las exportaciones de productos primarios crecieron 71% respecto del promedio de enero-diciembre de 2023; las manufacturas de origen agropecuario, 41%; las manufacturas de origen industrial, 31%; combustibles y energía, 98%; y los servicios basados en el conocimiento, 88%.
También destacó el potencial de la minería y la energía. Según su proyección, la balanza de ambos sectores, que actualmente ronda los u$s 22.000 millones, podría alcanzar los u$s 60.000 millones en 2031.
Para Caputo, ese crecimiento de las exportaciones y de las inversiones permitirá una mayor previsibilidad en el mercado cambiario.
El ministro también cuestionó la idea de que en 2027 necesariamente habrá una fuerte volatilidad cambiaria. “Si fuera 100% consenso que eso va a pasar el año que viene, ya estaría pasando”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que el Gobierno ve un 2027 “más tranquilo”, aunque aclaró que como ministro debe prepararse también para un escenario en el que esas expectativas no se cumplan.
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