El Gobierno incluyó en la reforma laboral un cambio clave que modifica el esquema de trabajo. El texto sancionado en Diputados, y que será tratado este viernes en el Senado, impulsa la aplicación del “banco de horas”, un sistema que permitiría una distribución más flexible de la jornada, adaptada a los momentos de mayor demanda de cada empresa.
El proyecto oficial habilita al trabajador a acumular tiempo adicional en días con alta carga laboral y que los compense a través de francos o jornadas más cortas cuando la actividad sea menor. Este modelo, que ya se aplica en países como Grecia, tiene como principal objetivo reducir los costos de las empresas y brindar mayor previsibilidad a los empleados.
Banco de Horas: cómo funcionará el nuevo esquema y qué cambia con la reforma laboral
A diferencia del régimen actual, el pago por las horas extras dentro del banco será menor al actual. La ley vigente establece un recargo del 50% o 100%. De esta manera, la compensación por las horas de servicio prestadas se podrá hacer con tiempo libre o pagos adicionales, según lo que acuerden las partes.
El acuerdo deberá ser voluntario y escrito, además de exigir un sistema de control claro y verificable para registrar las horas trabajadas y los períodos en los que el empleado está a disposición. De esta manera, las autoridades laborales tendrán las facultades para fiscalizar el cumplimiento de los derechos básicos, como los descansos diarios y semanales.
Cuál será los límites de la jornada diaria
El artículo 197 bis establece que “se podrá disponer colectivamente del régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios, entre otros institutos relativos a la jornada laboral”, siempre respetando el descanso mínimo de 12 horas entre jornadas por razones de salud.
“Las convenciones colectivas de trabajo, respetando los mínimos indisponibles de DOCE (12) horas de descanso entre jornada y jornada por razones de salud y seguridad en el trabajo, así como los límites legales conforme la naturaleza de cada actividad, podrán establecer regímenes que se adecuen a los cambios en las modalidades de producción, las condiciones propias de cada actividad, contemplando especialmente el beneficio e interés de los trabajadores”, señala el texto.
Qué países del mundo aplican el “banco de horas”
En la región y en el mundo se han implementado distintas modalidades que se acercan o se alejan al concepto de “banco de horas” que busca imponer el Gobierno.
España
Allí, la herramienta se centra en la flexibilidad a corto plazo, pero cuenta con algunos límites estrictos establecidos por el Estatuto de los Trabajadores y los convenios colectivos.
La legislación española permite una distribución irregular del 10 por ciento de la jornada anual, que debe compensarse en un periodo de referencia determinado por el convenio colectivo o el contrato. Si el convenio no especifica nada, la compensación debe realizarse en un plazo de 12 meses.
Desde 2019, todas las empresas españolas están obligadas a llevar un registro diario de la jornada de cada trabajador. La jornada ordinaria máxima es de 40 horas semanales, calculada como promedio en cómputo anual y las horas que superen la jornada máxima legal pueden ser compensadas con tiempo de descanso o con una prima salarial, según lo acordado en el convenio colectivo.
También existe una bolsa de horas para cuidado familiar pero se aplica para empleados públicos y que permite acumular hasta un 5 por ciento de la jornada anual para el cuidado de hijos y familiares dependientes. Es decir, allí los trabajadores adelantan trabajo para poder usarlo cuando necesita para tareas de cuidado.
El pacto debe ser voluntario y por escrito, además de exigir un sistema de control claro y verificable para registrar las horas trabajadas.
Alemania
En Alemania, el “banco de horas” se conoce como Arbeitszeitkonto y es un instrumento de flexibilidad laboral ampliamente utilizado, pero con diferencias importantes en su regulación y uso en comparación con el modelo español.
El sistema alemán se caracteriza por una mayor variedad de modelos, algunos de ellos a largo plazo, que permiten una acumulación más prolongada de tiempo.
A corto plazo, permite acumular o reducir horas en un período de semanas o meses para compensar variaciones temporales en la carga de trabajo. A largo plazo, permite a los empleados acumular una reserva de horas, junto con parte del salario o bonificaciones, durante varios años. Este fondo se puede utilizar para financiar periodos como años sabáticos o una prejubilación.
La aplicación y los límites de estos bancos de horas se establecen en gran medida a través de acuerdos de empresa o convenios colectivos que regulan estrictamente el tiempo de trabajo, con un límite general de 8 horas diarias y un máximo de 10 horas en ciertas circunstancias, siempre que el promedio a largo plazo se mantenga dentro de los límites legales.
Bajo el nuevo esquema, las empresas podrían acordar que las horas trabajadas en exceso, se compensen en otro momento, o se acumulen en un “banco” para ser devueltas como días de descanso.
Brasil
El banco de horas fue creado en Brasil en 1998 y permite a los empleados acumular horas extra trabajadas para compensarlas con tiempo libre más adelante, en lugar de recibir un pago adicional.
Con la reforma laboral de 2017 el banco de horas puede implementarse a través de un acuerdo individual entre el empleado y el empleador, además del acuerdo colectivo tradicional con el sindicato.
Los plazos para compensar las horas acumuladas varían según el tipo de acuerdo. Si se trata de un acuerdo verbal, Las horas deben compensarse en un plazo máximo de 30 días; si es un acuerdo individual, la compensación debe realizarse en un plazo de hasta 6 meses; si es un acuerdo colectivo el plazo máximo es de 1 año.
Si las horas no se compensan en el período estipulado, el empleador debe pagarlas como horas extras con el recargo correspondiente. En caso de que el contrato termine y el empleado tenga un saldo positivo de horas acumuladas en su banco, la empresa está obligada a pagar esas horas no compensadas con el adicional de horas extras.
Perú
Por otra parte, la legislación peruana permite jornadas laborales atípicas o acumulativas, que son una forma de banco de horas. El Tribunal Constitucional de Perú ha establecido que estas jornadas no pueden superar en promedio las 8 horas diarias o 48 horas semanales en un ciclo que no puede exceder las tres semanas.
Para verificar si se cumple con el límite, se multiplican las horas efectivas de trabajo por el número de días trabajados y se divide entre el total de días del ciclo (trabajo más descanso).