Alejandro Cacace, secretario de Desregulación del gobierno de Javier Milei, afirmó que el acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos “ya está hecho” y negó que el escenario regional, incluido lo sucedido recientemente en Venezuela, genere demoras o incertidumbre sobre su firma. Lo dijo durante su participación en Nada Personal: el debate de la semana, el programa que se emite por El Cronista Stream, conducido por Jairo Straccia, con un panel integrado por Julián Yosovitch, Agustín D’Attellis y Mariano Gorodisch.

Ante una consulta puntual sobre si el nuevo contexto político regional podía “demorar, complicar o agregar algún ítem” al entendimiento bilateral, Cacace fue categórico: “Nuestro acuerdo ya está hecho”. En ese sentido, subrayó que se trató de “un acuerdo hecho en tiempo récord”, especialmente si se lo comparaba con otros procesos de negociación comercial de largo aliento.

El funcionario señaló que el entendimiento con Estados Unidos se negoció íntegramente en un plazo de ocho meses. Según explicó, las conversaciones comenzaron entre marzo y abril, en paralelo al inicio de la política de aranceles recíprocos impulsada por Donald Trump. “Cuando empieza la política de los aranceles recíprocos de Trump, que le empieza a poner aranceles a todas las importaciones de distintos países, nosotros ahí ya ofrecimos negociar”, indicó.

Cacace detalló que la negociación se estructuró a través de rondas mensuales y que uno de los primeros resultados fue que la Argentina obtuviera “el arancel recíproco más bajo de todos los países”, fijado en el 10%. Además, anticipó que el acuerdo incluirá “una extensísima lista de productos” que quedarán directamente exentos de ese esquema. “Van a tener cero de arancel recíproco, así que van a salir incluso de ese esquema del 10”, afirmó.

De acuerdo con su relato, para noviembre las partes ya habían anunciado que el acuerdo estaba alcanzado y que solo restaba definir la fecha del encuentro entre los presidentes para su firma formal. “La letra dice: ‘Hemos alcanzado un acuerdo marco recíproco de comercio e inversiones´. Es decir, el texto ya está”, remarcó, ante las preguntas sobre si aún faltaba negociar la denominada letra fina. “La letra fina está, ya se negoció, ya está acordada, pero lógicamente falta la firma de los presidentes para poder difundirla”, agregó.

Consultado sobre si los recientes conflictos internacionales podían introducir revisiones o generar incertidumbre, Cacace descartó esa posibilidad. “No, creo que no va a haber una revisión sobre eso”, sostuvo. En ese marco, explicó que el acuerdo tiene dos grandes componentes: uno arancelario y otro no arancelario.

En cuanto al primer aspecto, volvió a destacar que el arancel recíproco argentino quedó en el nivel más bajo y que se publicará un anexo con los productos directamente eximidos. Pero puso el foco, sobre todo, en el segundo eje. “El problema mayor que hay en el comercio entre los dos países, el bloqueo mayor, son las barreras no arancelarias, sobre todo en nuestro lado”, afirmó.

Desde su rol en la Secretaría de Desregulación, Cacace cuestionó la proliferación de certificados, trámites y requisitos que, según sostuvo, se justificaron formalmente en nombre de la seguridad o la salubridad, pero que en los hechos “encubren proteccionismo comercial. Nosotros no queremos que entre cierto producto importado y entonces decimos que no cumple con nuestros estándares”, ejemplificó.

En ese contexto, mencionó el decreto 892, conocido como decreto de “alta vigilancia”, que se publicó diez días atrás. Según explicó, la norma estableció que los productos ya aprobados por autoridades regulatorias de países considerados de alta vigilancia sanitaria pueden ingresar y comercializarse en la Argentina sin repetir todo el proceso local de autorización. “Si ya pasó por todas esas aprobaciones, puede ingresar el producto también para la comercialización acá”, señaló.

Cacace sostuvo que esa medida permitirá ampliar la oferta y generar una baja de precios en algunos sectores. A modo de ejemplo, mencionó el caso de los medicamentos. “Si viene aprobado por la FDA, no necesita control de ANMAT acá. Entra directo”, afirmó, aunque reconoció que, en la práctica, durante años se fueron agregando requisitos adicionales a través de resoluciones administrativas.

Frente a los cuestionamientos sobre si esta apertura podía dejar a la Argentina “a contramano” de un mundo que, según plantearon desde el panel, avanzaba hacia el proteccionismo, el funcionario defendió la orientación del Gobierno. Señaló que Milei “cree en el libre comercio” y en “la creación de riqueza que se genera a partir del libre comercio”, y que por eso impulsó acuerdos no solo con Estados Unidos, sino con distintos socios comerciales.

Además, planteó que el debate debía considerar el punto de partida de la economía local. “Argentina es un país tremendamente cerrado al comercio”, afirmó. Según describió, si se comparaba el peso del comercio exterior sobre el PBI entre las principales economías de América Latina, la Argentina se ubicó en el último lugar, incluso por detrás de Brasil.