Todos los meses llegan cientos de familias a Añelo, la “capital” de Vaca Muerta. Es la ciudad más cercana a los yacimientos de petróleo y gas de mega petroleras como YPF, PAE, Vista o Tecpetrol. Cuando se le pregunta a Fernando Banderet, intendente de Añelo, qué consejo le diría a las personas interesadas en buscar trabajo, contesta: “Que no venga la familia completa, porque se vende como que esto es un boom de trabajo y acá la realidad es otra”.
La economía sectorial se mueve a dos velocidades. Todos los días hay una nueva noticia de una fábrica que cierra sus puertas, afectada por la caída del consumo y la apertura de importaciones. Del otro lado, en energía y minería se observan récords de producción y de exportaciones. Sólo dos proyectos anunciados la semana pasada en GNL y cobre implicarán inversiones por casi u$s 50.000 millones. Pero la realidad del empleo es otra.
Según contó Banderet, hace 10 años en Añelo había 2.500 habitantes. Para 2023, ya eran 5.400 personas. Hoy son 12.000, y se espera que para 2030 se quintuplique, alcanzando una población de más de 50.000 personas. Si bien el intendente de Añelo cuenta que en 2025 hubo un freno a la migración, después de las elecciones de octubre empezó a remontar la actividad y este año se prevé bueno para las oportunidades laborales. Pero tiene un consejo para las familias: “Que venga primero el jefe o la jefa de hogar, se acomode, y recién ahí traiga a su familia”.
La decepción puede ser muy grande. Por el déficit habitacional y el sueldo “petroca”, como se conoce a los empleados de los yacimientos, el costo de vida es alto. Un alquiler puede arrancar en $800.000 y hasta $2.000.000 mensuales. Y si bien la expectativa de las familias es conseguir un buen sueldo en las petroleras, Banderet explicó: “Acceder a un trabajo petrolero cuesta muchísimo por la adaptación, y las primeras oportunidades laborales suelen estar en hotelería, maestranza, comercio y construcción”.
Cae el empleo en energía
Esa puede ser la foto micro del empleo. A nivel macro, aunque suene contraintuitivo, también cae el empleo en el sector de hidrocarburos, pese a los récords de producción, exportaciones e ingreso de dólares. En noviembre de 2023, había 94.600 empleos formales en energía y minería. En diciembre de 2025, eran 87.500, una baja de 7,5%, según Daniel Schteingart, investigador en Fundar.
Esto se debe a dos motivos, según Schteingart: “1) Lo que genera Vaca Muerta en petróleo no compensa lo que se está perdiendo en las cuencas maduras (como las de Chubut y Santa Cruz) y 2) En minería, lo que se crea en litio no compensa el mal desempeño de la minería no metalífera, que está muy ligada a la industria de la construcción (que viene muy floja)”.
Proyecciones de empleo 2030
Ese es el panorama actual. ¿Pero qué podría pasar con el empleo en los próximos años cuando la balanza comercial energética y minera llegue a u$s 45.000 millones en 2030, como prevé el Gobierno? ¿Cómo será el devenir del trabajo cuando esté vigente el proyecto Vicuña, que anunció una inversión en cobre por u$s 18.000 millones, o cuando YPF exporte GNL por u$s 10.000 millones por año, junto a petroleras internacionales?
Las empresas ya hacen sus proyecciones. En minería, para 2030 podrían generarse 100.000 nuevos puestos de trabajo entre empleo directo e indirecto, según un trabajo de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). En el caso de la energía, para 2040 podrían generarse entre 180.000 y 240.000 empleos entre directos e indirectos, según proyectó el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).
Esas cifras, sumadas a las de inversiones y exportaciones, son muy auspiciosas. Pero cabe aclarar que son para la próxima década y dependen también de otros factores, como precios internacionales, el régimen de inversiones (RIGI), la infraestructura y la seguridad jurídica. Para tomar dimensión, sólo en los últimos dos años, desde que asumió el presidente Javier Milei, se perdieron casi 200.000 puestos de trabajo en el sector privado.
Según Milei, la apertura importadora traerá nuevos empleos: “Cuando se abre la economía, hay productos más baratos. Lo que te ahorrás lo gastás en otro sector y se generan puestos de trabajo en otro lado de la economía”. El Presidente espera que el progreso tecnológico lleve a la destrucción creativa de la que hablaba Schumpeter: se van a destruir empleos, pero se van a crear nuevos. “Eso no es un problema en tanto y en cuanto haya flexibilidad en el mercado laboral”, considera.