En esta noticia

Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la operación que decapitó al régimen iraní, está claro que esta guerra va a cambiar el curso de la historia de Oriente Medio, lo que equivale a decir que va a cambiar el mundo. A punto de cumplirse el primer mes del conflicto, mientras desde Washington se habla de negociaciones que Irán desmiente, lo que todos intentan calibrar es el sentido y la magnitud del impacto global.

De esa incertidumbre salen buena parte de las oscilaciones de los mercados y los movimientos ambiguos de los principales líderes políticos. Esa incertidumbre puede reducirse a tres escenarios militares, que son también tres escenarios del mundo que viene y, por lo tanto, de lo que le espera a nuestro país.

1. Salida de emergencia

Trump tiene motivos concretos para querer salir. El petróleo se mueve en torno a los 100 dólares por el bloqueo selectivo de Irán al estrecho de Ormuz, que ya obligó a revisar previsiones de inflación y crecimiento. El promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos llegó a 3,98 dólares por galón, un dólar más que hace un mes y el nivel más alto desde 2022. La aprobación de Trump cayó a 41%, el piso de su segundo mandato.

Por eso Washington abrió un canal de diálogo con lo que queda del régimen, que públicamente rechaza cualquier negociación y presentó exigencias inaceptables, como el pago de reparaciones y el reconocimiento de que es el amo universal del estrecho.

El Presidente asegura que una cosa es lo que dicen los iraníes en público y otra lo que le transmiten en privado. “A petición del gobierno iraní, suspendo el período de destrucción de plantas de energía por 10 días, hasta el lunes 6 de abril de 2026. Las conversaciones continúan y (...) están progresando muy bien”, escribió este jueves en su red social.

Si estas negociaciones llegan a buen puerto, la resolución sería problemática para Estados Unidos. Habría logrado degradar significativamente las capacidades militares del régimen de los ayatolás, pero la amenaza seguiría latente. La sensación que quedaría es que en cualquier momento la Guardia Revolucionaria podría volver a cerrar Ormuz y atacar a sus vecinos del Golfo, que por eso mismo parecen decididos a avanzar hasta el final con la guerra.

Pero sería el mejor escenario para la economía. No porque sea bueno, sino porque limitaría el shock. El petróleo y el gas quedarían por encima de los niveles previos, la inflación seguiría más alta de lo esperado y el crecimiento global permanecería resentido, pero se evitaría una recesión más profunda.

Para la Argentina, un mal menor. Permitiría capturar parte del beneficio en las cuentas externas del mayor precio del petróleo, aunque con un GNL que se pagará más caro en el invierno. Además de insumos clave como fertilizantes y petroquímicos más costosos, en un contexto financiero todavía inestable.

2. Solo un bluf

El segundo escenario parte de otra hipótesis: Trump no estaría negociando para terminar la guerra, sino para ganar tiempo. Que use la expectativa de acuerdo para calmar a los mercados y moderar la suba del petróleo, mientras completa un despliegue militar más robusto para obtener una victoria mucho más clara.

En este momento, hay entre 3.000 y 4.000 marines dirigiéndose hacia el Golfo Pérsico. Si el Comandante en Jefe da la orden, el Pentágono tiene planes para tomar la isla Kharg, desde la que Irán gestiona el 90% de sus exportaciones petroleras, y liberar por la fuerza Ormuz en un proceso de varias fases, que demandaría meses.

Sería una operación muy arriesgada, con la expectativa de obtener una victoria mucho más clara de Estados Unidos sobre Irán, para cambiar de forma radical la relación de fuerzas en la región y en el mundo. Trump podría apostar por este camino confiado en que nadie quiere bajarse de un caballo ganador y en que faltan más de siete meses para las elecciones de medio término, tiempo que espera suficiente para llegar con el mercado energético parcialmente ordenado y el costo inicial de la guerra absorbido.

Pero probablemente sea una mirada demasiado optimista. Incluso si esa osada ofensiva fuera exitosa, la normalización tardaría mucho en llegar. La disrupción del mercado energético sería mucho mayor a lo que estamos viendo hasta ahora y la percepción de riesgo se prolongaría durante mucho tiempo. La probabilidad de una recesión global es alta en este escenario.

Para la Argentina, sería un contexto mucho más desafiante. El efecto en la canasta energética sería muy parecido al del primer escenario, pero el impacto financiero sería sin dudas muy peligroso. Todos los mercados emergentes sufrirían de fugas de capitales y retaceo de inversiones. Para las economías más vulnerables, como la nuestra, el shock podría ser fuerte.

Fuente: EPAATEF SAFADI

3. Un pantano sin salida

El tercer escenario es el más dramático. Abriría la posibilidad de una guerra larga, cara y sin salida. La profundización de la ofensiva podría ser insuficiente para asegurar Ormuz y quebrar la capacidad iraní de hostigar a sus vecinos, lo que arrastraría a Trump a una escalada, con más tropas, con mayor costo humano y con resultado igualmente incierto. Un revival de los viejos traumas militares de Estados Unidos.

Para Trump, sus ambiciones políticas y su legado, sería una catástrofe. Y las consecuencias globales serían mucho más que un shock transitorio. Ya no hablaríamos de una alteración pasajera del precio de la energía, sino de un nuevo régimen de incertidumbre estructural: inflación más persistente, crecimiento más bajo, tasas más altas durante más tiempo, dólar fuerte como refugio y más presión sobre los emergentes.

Para la Argentina, este sería claramente el peor desenlace posible. El petróleo alto seguiría beneficiando al sector exportador, pero esa ganancia sería insuficiente frente a un combo mucho más pesado: GNL más caro, fertilizantes más caros, inflación importada, costo logístico creciente, menos crecimiento mundial, financiamiento externo inaccesible y una eventual pérdida de respaldo político internacional para un gobierno que eligió atar su futuro al de la administración Trump.