El presidente electo Mauricio Macri acaba de tomar una decisión que da una señal sobre su compromiso con los temas ambientales. Esa medida es el haber creado un Ministerio de Ambiente, y también el haber nombrado Canciller a una persona que sabe del tratamiento de esta temática en los foros internacionales. Sigue así los pasos de otros países de la región que también le han dado jerarquía ministerial al tema ambiental. Tal es el caso, por ejemplo, de Brasil, Colombia, Chile, Perú, etc.
En la historia institucional argentina, esta decisión no ha sido la usual. Nunca ha habido un ministerio de ambiente puro, sino que estos temas se han mezclado con otros: con salud (hubo en una época un Ministerio de Salud y Ambiente) o con desarrollo social (existió un Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente). Y, hace ya muchos años el encargado del ambiente ha perdido el rango de ministro y ha pasado a ser un secretario en la órbita de la Jefatura de Gabinete. Esto sin mencionar que ha habido varios secretarios de ambiente que han terminado sus gestiones con graves denuncias de corrupción.
Aunque el mandatario electo no mencionó en el debate presidencial el cuidado "de la casa común" (como se refiere el Papa Francisco al resguardo del medio ambiente), comprende entonces que si busca para el país un desarrollo sostenible, debe perseguir la sustentabilidad económica, social y también ambiental. Por eso, debe tener la misma jerarquía la temática ambiental que las económicas y las referidas al desarrollo social.
Además, seguramente entiende también que el tema ambiental tiene que ver con lo social. De más esta decir que las clases sociales más desfavorecidas son las que más sufren la contaminación que emana del transporte público, los ríos contaminados y los basurales (cerca de los cuales estas poblaciones suelen estar localizadas), las inundaciones, etc. Y, también, el ambiente tiene que ver con la economía. No tener una política ambiental seria puede implicar sanciones en temas comerciales, falta de apoyo de otros países en foros internacionales, escasez de financiamiento para proyectos financiados por organismos multilaterales, etc.
Macri le ha dado jerarquía institucional a lo verde. Esto en sí ya es una buena noticia. Podría pensarse que lo ha hecho, al menos en parte, por las razones aquí expuestas. No debe interpretarse como una formalidad, sino como una decisión estratégica.