Como consecuencia de la volatilidad, la inflación y los vaivenes cambiarios, el mes de abril trajo algunas novedades importantes en materia económica. Por un lado, se produjo el anuncio de un amplio paquete de medidas (Plan Alivio) con el propósito de impulsar el consumo, frenar la inflación y aliviar la situación de las Pymes. Por el otro, el Banco Central introdujo modificaciones significativas en el terreno cambiario.
En el primer caso, se trató de un conjunto diverso de medidas cubriendo áreas tales como precios y consumo, tarifas de servicios públicos, beneficios sociales, y apoyo a las Pymes. La medida de mayor repercusión mediática fue el lanzamiento de Productos Esenciales, en el marco del programa de Precios Cuidados.
A su vez, las Pymes se vieron favorecidas por el lanzamiento de un plan de facilidades de pago por parte de AFIP, así como por el establecimiento de menores retenciones a sus exportaciones incrementales sobre el nivel registrado en 2018.
Si bien este paquete de medidas probablemente lleve cierto alivio a sectores específicos, es poco probable que tenga consecuencias significativas a nivel macro (vía aumento del consumo y/o baja de la inflación). Como ya se mencionara, el paquete apuntó en esencia a generar expectativas positivas en un contexto complejo.
En segundo lugar, las decisiones del Banco Central terminaron con la Zona de No Intervención cambiaria, existiendo ahora la posibilidad de que dicha institución intervenga en el mercado sin mayores limitaciones. En términos de reducción de la volatilidad, la eficacia de este nuevo régimen pareció funcionar inicialmente, pero habrá que seguirlo en un mediano plazo.
Recuperación gradual y mejoras para 2020
En materia de pronósticos, y de acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de abril pasado, la inflación (IPC) para todo 2019 se proyecta en el orden del 40%, estimación que señala cierta aceleración en relación con las previsiones de meses pasados. Esta situación se daría en un contexto de caída del PBI real del orden del 1,3%. El tipo de cambio para diciembre de este año, por su parte, fue estimado en $ 51,2/u$s.
En resumen, los analistas están anticipando una desaceleración gradual de la inflación y de la variación del tipo de cambio a medida que vaya avanzando el año en curso. Las tasas de interés domésticas también irían disminuyendo en el tiempo, aunque manteniéndose positivas en términos reales.
Las mejoras más significativas se esperan para el año próximo, con un crecimiento moderado del PBI y una caída más pronunciada de la inflación. Como es obvio, todo esto se encuentra supeditado a que no se produzcan acontecimientos imprevistos que impacten desfavorablemente en una economía hoy supeditada, en gran medida, a circunstancias de orden político.