“La falacia de la falsa oposición”. Así la llamó Mario Bergara, ministro de Economía y Finanzas de Uruguay a lo que considera un mentiroso contraste ideológico que se suele interponer en la visión sobre los roles del Estado y del mercado.
“Los países que tienen mercados débiles no son los que tienen un Estado fuerte y los que tienen un Estado débil tampoco tienen un mercado fuerte”, sentenció al hablar hoy en un panel sobre el futuro de la economía en la región, organizado en Washington por el Banco de Desarrollo de América Latina, el Diálogo Interamericano y la OEA.
Alertó en ese sentido que se deben evitar los extremos en ese delicado equilibrio, como receta para lograr el crecimiento, y apuntó a tres pilares básicos: la inversión productiva, la infraestructura y el desarrollo del capital humano.
El funcionario de Mujica no es un desconocido para la Argentina. A principios de este año se cruzó con el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, cuando trascendieran unas declaraciones suyas sobre la devaluación del peso argentino. Bergara se había sincerado en una entrevista en que no veía un rumbo económico claro de este lado del Río de la Plata y que las decisiones estaban “detenidas”.
Bergara no habló hoy de la Argentina, tampoco la mencionó explícitamente cuando remarcó que en Uruguay la política pasa actualmente por cuestiones de mediano o largo plazo en lugar de las urgencias : “No discutimos si pagamos una deuda tal”, deslizó.
Pero en su discurso dejó marcada una visible distancia con muchas posturas de política económica que resisten en la Argentina.