El regreso de Milei con Fátima
El presidente fue la figura política del acto organizado por la Embajada de Estados Unidos en Argentina, con motivo del aniversario del Día de la Independencia de ese país. El mandatario no habló, mantuvo un perfil bajo pero casi regresa a las pistas.
Su intervención formal duró escasos minutos, aunque llamó la atención que se quedó a un costado del salón principal, junto a Karina y casi todo el gabinete. Algo esperaba. Escuchó durante casi una hora el show de la emblemática banda de rock Jefferson Starship, mientras se sacó decenas de selfies y hasta llegó a bailar con el embajador Peter Lamelas al ritmo de Y.M.C.A, el tema más famoso de Village People.
Se los vio saltando y motivando al público, que disfrutó cómo descendía la bola de la discoteca y un grupo de hombres uniformados realizaba la icónica coreografía del grupo, con auge en los 80.
Mientras tanto, abajo del escenario apreciaban el espectáculo Joaquín y Bertie Benegas Lynch, ambos miembros de la banda presidencial que lidera Milei. Los legisladores tenían ganas de subir y agarrar la guitarra y la batería. Esperan con ansías una próxima fecha.
“Viene Fátima”, enfatizaban algunos libertarios que sabían la sorpresa. La famosa comediante y artista tenía preparada una performance para el cierre. Cautivó con una interpretación de “New York, New York”, caracterizada como Liza Minnelli. El “León” se deleitó. Se retiraron al mismo tiempo. Fue una especie de revancha para él, tras haberse frustrado su vuelta al canto con su expareja en aquel desfile de Roberto Piazza, que lo desafectó por su intención de imponer un “fashion show violeta”.
Junto al líder libertario, estaba su flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, y gran parte de sus ministros, que lo escoltaban mientras el mandamás se regocijaba. Todos menos Patricia Bullrich, que abrazó a Santiago Caputo y vistió otras áreas de la residencia oficial, donde ofrecían suculentos sándwiches de carne mechada, tacos y hasta hamburguesas con la bandera estadounidense.
Elvis lo hizo
La ambientación en la embajada fue muy bien lograda. Los pasillos del elegante Palacio Bosch permitieron inmiscuirse en la historia americana. Desde el histórico alunizaje por la NASA hasta sentirse en Hollywood, con personalidades legendarios como Elvis Presley, Rick Blaine y Marilyn Monroe, todos representados en la gala.
Y en esa alfombra roja todas solo había sonrisas y hasta reconciliaciones. Ese clima hospitalario permitió sorpresivos y felices encuentros, como el del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques y Santiago Caputo, o el del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem y el canciller Pablo Quirno, quien, hasta hace pocos días, llamaba despectivamente a él y a otros karinistas como “Equipo Rocket”.
La interna libertaria gozó de una cierta tregua y produjo un clima algo más respirable para algunos funcionarios temerosos de asomar la cabeza, como el titular de la SIDE, Cristian Auguadra, quien estuvo cercano al asesor en esta cita. Otros libertarios estaban desinhibidos y saludaban efusivamente al dueño de un famoso grupo de medios. Se ve que no lee la cuenta de Milei. En todo ese clima, se lo vio muy activo a Jorge Brito. El banquero y expresidente de River, quien suena como posible candidato peronista, fue uno de los principales saludados.
También hubo una marcada afabilidad entre algunos ministros y distintos jueces y fiscales que ocasionalmente pasaban por algunos sectores. Amenos saludos con el fiscal Sergio Mola, a cargo de la causa contra Martín Insaurralde y parte del juicio por el caso Cuadernos. Ocurrió lo propio con el doctor Carlos Stornelli, quien encabeza dicha investigación que podría engrosar la condena a CFK. Casualmente se lo vio en esa zona al juez Sebastián Cassanello, quien encabezó el caso ANDIS hasta febrero, cuando procesó a 18 funcionarios por presunta corrupción.
El consultor presidencial ocupó un lugar central. Salvo Milei, fue el único integrante del Gobierno que mantuvo un diálogo fluido con Lamelas, quien lo invitó a recorrer la residencia y le mostró un cuadro del presidente argentino colocado en la entrada. Es una obra realizada por la artista Elena Ruseva, que adquirió el diplomático en Mar-A-Lago. Se lo ve al exdiputado en primer plano y pintado con los colores argentinos. Es la autora del mismo estilo de retrato a Trump, que usa esa imagen en su perfil de Truth.
El cooling break en Casa Rosada
Diputados y senadores se acercaron a Balcarce 50 para escuchar al presidente y a Karina Milei, tras la salida de Adorni, a quien nadie fue a saludar al término de la jura de Diego Santilli y se retiró sin consuelo.
Apenas ingresaron, los legisladores debieron dejar sus celulares en bolsas ubicadas en una mesa. Todos saben que los hermanos temen filtraciones a la prensa. Incluye a funcionarios. El “León” habló una hora y todos pensaron que había terminado al retirarse del Salón de Héroes de Malvinas. Sabían que era un intervalo: hubo una pausa de hidratación, como en el Mundial, pero con café y medialunas.
Sin embargo, hubo diputados y senadores que dieron por finalizada la intervención del presidente y empezaron a irse. Algunos de ellos fueron notificados que, en realidad, Milei iba a retomar su arenga, tras un breve paso por su despacho. No volvieron.