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Te propongo un experimento mental que suelo compartir tanto con clientes como con estudiantes. Armá dos listas de países, una de los llamados “emergentes” y otra de “desarrollados”, que incluyan naciones de América, Europa y Asia. Ahora preguntale a ChatGPT: ¿cuál de los dos grupos es más responsable en términos fiscales? O sea, ¿quién tiene finanzas públicas más sostenibles: Perú, Polonia y Malasia, o Estados Unidos, Francia y Japón?
Cuando hice este ejercicio, el modelo analizó en profundidad y concluyó: “Ganadores: Perú, Malasia y Polonia.”
¿Cómo llegó ChatGPT a esa conclusión? Evaluando exactamente las mismas variables que seguimos de cerca en nuestro equipo todos los días: deuda sobre PBI, déficit sobre PBI, intereses sobre ingresos fiscales, composición y vencimiento de la deuda, credibilidad de las instituciones fiscales, acceso a los mercados, costo de financiamiento, entre otras.
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Por supuesto, Perú, Polonia y Malasia tienen grado de inversión. Pero incluso dentro del segmento grado especulativo, los emergentes sorprenden por su disciplina fiscal. Sin ir más lejos el caso de Argentina es ilustrativo: el Presupuesto 2026 aprobado recientemente apunta a un superávit fiscal primario de 1,5% del PBI y un superávit nominal de 0,3%, números casi imposibles de encontrar hoy en el mundo desarrollado.
Deuda sobre PBI, déficit sobre PBI, intereses sobre ingresos fiscales, composición y vencimiento de la deuda, credibilidad de las instituciones fiscales, acceso a los mercados, costo de financiamiento, son las variables clave.
Hace tiempo que vengo sosteniendo que las líneas tradicionales que separaban a los mercados desarrollados de los emergentes se están desdibujando, y la dinámica fiscal es, probablemente, donde esto se ve con mayor claridad.
Por eso, en nuestras carteras globales calificamos a los bonos de mercados emergentes en dólares como “Atractivos”. Los inversores pueden obtener un rendimiento directo del 6–7%, mientras que la fragilidad fiscal sigue siendo un riesgo clave para los bonos de países desarrollados. En este contexto, los bonos emergentes no solo suman rendimiento, sino que son verdaderos diversificadores para las carteras de renta fija global.
Mejores calificaciones
Mirando hacia adelante, esperamos que la voluntad y la capacidad de los soberanos y empresas de mercados emergentes para cumplir con sus obligaciones de deuda sigan mejorando. Un dato: las subas de calificación o perspectiva por parte de agencias de rating ya representan el 62% de todas las acciones de calificación—el nivel más alto en al menos cinco años. En el segmento corporativo, los defaults siguen en mínimos históricos: 1,8% frente a un promedio de 3,5% en la última década.
Un dólar más débil también está relajando las condiciones financieras en el mundo emergente, facilitando el pago de deuda externa para los emisores.
Calificamos a los bonos de mercados emergentes en dólares como “Atractivos”. Los inversores pueden obtener un rendimiento directo del 6–7%, mientras que la fragilidad fiscal sigue siendo un riesgo clave para los bonos de países desarrollados.
Al mismo tiempo, el foco global en seguridad alimentaria, energética, tecnológica y financiera está impulsando los precios de los commodities. Los mercados emergentes exportadores de materias primas son claros beneficiarios, con mejoras en los términos de intercambio—es decir, la relación entre el precio de lo que un país exporta y lo que importa—fortaleciendo sus cuentas externas.
¿Riesgos? Por supuesto, y hay demasiados para enumerar acá. La geopolítica sigue estando en el centro de la escena en un mundo complejo. Y si bien los rendimientos de los bonos emergentes son atractivos, los spreads sobre los Treasuries de EE.UU. están en mínimos de varios años, lo que deja a la clase de activo expuesta a episodios de aversión al riesgo.
Los bonos emergentes no solo suman rendimiento, sino que son verdaderos diversificadores para las carteras de renta fija global.
Pero para el capital paciente, los bonos de mercados emergentes en dólares se han convertido en el caballo de batalla de los portafolios de renta fija. En los últimos 20 años, su performance ha sido sólida, no solo en términos de retorno total, sino también ajustada por riesgo. Esperamos que esta clase de activo siga entregando buenos retornos ajustados por riesgo en los próximos meses.