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Con la llegada de febrero, muchos hogares comienzan a preparar el terreno para la temporada de mayor crecimiento vegetal. En ese contexto, el bicarbonato de sodio se posiciona como una alternativa práctica frente a fertilizantes y productos industriales que suelen elevar los costos del mantenimiento.

Especialistas en jardinería destacan que su uso estratégico puede mejorar notablemente el aspecto del césped del jardín, especialmente después de meses de lluvias que alteran la composición del suelo. Una aplicación moderada en esta época puede marcar la diferencia entre un prado debilitado y una superficie verde y uniforme.

El secreto está en cómo actúa sobre el pH del suelo. Cuando el terreno se vuelve demasiado ácido, las raíces pierden capacidad para absorber nutrientes esenciales. Este compuesto ayuda a equilibrar esa condición y favorece un entorno más adecuado para el desarrollo vegetal.

Beneficios del bicarbonato en el césped

Uno de los principales aportes de este producto es su capacidad para neutralizar la acidez acumulada tras el invierno o el uso continuo de fertilizantes químicos. Al corregir ese desequilibrio, se fortalece la estructura radicular y se estimula un crecimiento más vigoroso.

El bicarbonato permite mejorar la absorción de nutrientes en el suelo (Fuente: archivo).

Además, funciona como una barrera frente a hongos como el oídio, frecuente en temporadas húmedas. Al modificar ligeramente el entorno superficial de las hojas, dificulta la propagación de estas enfermedades y contribuye a mantener un jardín más resistente.

Cómo aplicarlo y cada cuánto hacerlo

Para aprovechar sus propiedades sin generar efectos adversos, es fundamental controlar la cantidad utilizada y no exceder la frecuencia.

Los pasos para esparcir el bicarbonato de sodio en tu jardín son:

  • Disolver una cucharada pequeña en un litro de agua y aplicar con pulverizador.
  • Espolvorear una cantidad muy fina en zonas con exceso de humedad o presencia de musgo.
  • Utilizarlo de forma puntual cuando aparezcan hormigas o babosas.
  • Aplicarlo directamente sobre malezas para deshidratarlas de manera localizada.

Los expertos recomiendan evitar aplicaciones constantes y limitar su uso a momentos específicos del año, como el final del invierno o el inicio de la primavera. Un empleo excesivo puede acumular sales y afectar las raíces, por lo que la clave está en la moderación para conservar un jardín saludable durante toda la temporada.