Una expedición científica en aguas antárticas reveló la existencia de criaturas marinas nunca antes vistas, algunas posiblemente desconocidas para la biología. Los hallazgos fueron difundidos por la Corporación Australiana de Radiodifusión (ABC) y abrieron una nueva ventana a uno de los ecosistemas menos explorados del planeta.
La misión, conocida como Denman Marine Voyage, fue realizada durante 60 días entre marzo y mayo de 2025 a bordo del rompehielos RSV Nuyina, con 60 científicos a bordo. Su objetivo principal era estudiar el deshielo del glaciar Denman, en la Antártida Oriental, pero los hallazgos biológicos terminaron robándose la atención mundial.
Qué animales encontraron en el fondo del océano antártico
Los investigadores extrajeron criaturas del fondo marino antártico mediante una red de arrastre y las trasladaron a los acuarios del barco. Entre ellas, identificaron dos organismos ya conocidos y al menos uno sin clasificación científica previa.
“Hemos recogido una gran diversidad de organismos marinos y probablemente algunas especies nuevas para la ciencia”, aseguró Jan Strugnell, profesor de la Universidad James Cook y uno de los líderes del estudio.
Las tres especies que sorprendieron a la comunidad científica
Los hallazgos incluyeron a dos seres ya identificados y uno todavía sin nombre científico. Las tres criaturas llamaron la atención por su anatomía particular y por las condiciones extremas en las que viven.
- Cerdo marino (Protelpidia murrayi): pertenece al grupo de los pepinos de mar. Vive en la plataforma continental profunda que rodea la Antártida, entre los 400 y 900 metros de profundidad. Tiene un cuerpo hinchado tipo gelatina, mide entre 4 y 15 centímetros y no tiene ojos.
- Mariposa de mar (Clio pyramidata): un caracol marino que parece volar al desplazarse en el agua. Un ejemplar capturado puso huevos en uno de los contenedores del barco, lo que permitió a los científicos estudiar por primera vez su desarrollo.
- Araña marina: un animal del tamaño de una mano humana que no es un arácnido ni una araña, pese a su nombre. Es la especie aún sin clasificación científica formal.
El iceberg de jade y el glaciar Denman, la otra cara del hallazgo
Durante la travesía, los científicos también observaron un fenómeno poco común: un iceberg de tono jade. La profesora Delphine Lannuzel, del Centro Australiano para la Excelencia en Ciencias Antárticas, explicó que el color inusual está vinculado a su alto contenido en hierro. “Esos óxidos de hierro absorben la luz azul y eso es lo que hace que el iceberg de jade tenga el color que tiene”, detalló.
El objetivo original de la expedición era estudiar el glaciar Denman, considerado uno de los que se derriten más rápido en la Antártida Oriental: retrocedió cerca de 5 kilómetros entre 1996 y 2018. La acumulación de datos sobre temperatura, salinidad, oxígeno y biodiversidad marina será clave para proyectar la evolución del nivel del mar en las próximas décadas.