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China, considerada hoy una potencia militar, tecnológica y económica, dio un paso decisivo para construir el tren submarino más veloz y largo del mundo, una infraestructura que unirá dos grandes zonas industriales separadas por el mar y que promete reducir recorridos de horas a solo minutos.

Se trata del túnel del estrecho de Bohai, una obra sin precedentes que conectará directamente las penínsulas de Liaodong y Shandong mediante una red ferroviaria subterránea de más de 120 kilómetros, gran parte de ellos bajo el océano.

La magnitud del proyecto ya lo ubica como uno de los desarrollos de infraestructura más ambiciosos del siglo XXI. No solo superará al Eurotúnel que une a Francia con el Reino Unido, sino que además permitirá que trenes de alta velocidad crucen el mar a más de 250 kilómetros por hora, integrando corredores industriales, puertos y centros logísticos clave de China.

¿Qué es el túnel submarino del estrecho de Bohai y por qué es tan importante?

El Bohai Strait Tunnel Project es un plan estratégico del gobierno chino para eliminar una de las barreras geográficas más costosas del norte del país: el estrecho que separa dos regiones con enorme peso económico. Hoy, el trayecto entre ciudades como Dalian y Yantai puede tomar más de seis horas en ferry o por rutas terrestres. Con el túnel, ese recorrido bajaría a cerca de 40 minutos.

Para una economía del tamaño de la china, este cambio no es menor. La obra permitirá mover mercancías, trabajadores y turistas de forma directa entre dos polos industriales que concentran fábricas, puertos y cadenas logísticas que abastecen a buena parte del mercado asiático.

Una potencia militar construirá el tren submarino más veloz y largo del mundo.

¿Cómo funcionará el tren submarino más largo y rápido del planeta?

El diseño del túnel prevé una estructura de tres conductos paralelos. Dos de ellos estarán dedicados exclusivamente a los trenes de alta velocidad, uno para cada sentido, mientras que un tercer túnel central se utilizará para mantenimiento, ventilación y evacuación en caso de emergencia.

Los trenes podrán circular a velocidades cercanas a los 250 kilómetros por hora, lo que permitirá integrar el túnel a la red ferroviaria de alta velocidad de China. En la práctica, será como si dos regiones separadas por el mar quedaran conectadas por una línea recta de metro ultrarrápido.

¿Cuántos kilómetros tendrá el túnel submarino y cuánto costará?

El proyecto contempla una longitud total cercana a los 123 kilómetros, de los cuales alrededor de 90 kilómetros estarán bajo el lecho marino, lo que lo convertiría en el túnel submarino más largo del mundo.

La inversión estimada supera los 220.000 millones de yuanes, una cifra que ronda los 36.000 millones de dólares. Aunque es un monto gigantesco, las autoridades chinas calculan que el impacto en comercio, transporte y desarrollo regional permitirá recuperar buena parte del dinero en el mediano plazo.

¿Es peligroso construir un túnel de este tamaño bajo el mar?

Como toda megaobra de este tipo, el túnel del estrecho de Bohai enfrenta desafíos técnicos relevantes. La zona tiene condiciones geológicas complejas y cierto nivel de actividad sísmica, lo que obliga a utilizar tecnologías de perforación, sellado e impermeabilización de última generación.

Los ingenieros también deben diseñar sistemas avanzados de ventilación, monitoreo estructural y protocolos de evacuación para garantizar la seguridad de miles de pasajeros diarios. Si bien no se espera que el túnel genere terremotos, sí se reconoce que trabajar a tanta profundidad bajo el mar exige controles extremos para evitar fallas o filtraciones.

¿Cuándo comenzará a operar el túnel submarino de China?

El proyecto lleva varios años en fase de estudios, pruebas de suelo y análisis de factibilidad. China lo mantiene como una prioridad dentro de su plan de modernización de infraestructura y conectividad nacional.

Una vez iniciada la construcción a gran escala, se estima que las obras podrían tardar entre 10 y 15 años en completarse. De cumplirse ese cronograma, el túnel podría estar operativo hacia la próxima década, cambiando por completo la forma en que se mueve el norte del gigante asiático.