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Colombia entró en una nueva tormenta política, social y religiosa luego de que el presidente Gustavo Petro, en un acto público en Bogotá, afirmara que “Jesús hizo el amor” y sugiriera que el principal símbolo del cristianismo habría tenido relaciones con María Magdalena, además de calificarlo como un hombre “rodeado de mujeres”, lo que provocó una respuesta institucional sin precedentes de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Las declaraciones se dieron durante un largo discurso en el marco del inicio de las obras para la recuperación del Hospital San Juan de Dios, donde Petro se apartó del tema sanitario y lanzó una reflexión personal sobre Jesús, la fe, el poder y la historia, mezclada con comentarios sobre las mujeres, Europa y la cultura latina.

Minutos después, el fragmento más polémico se volvió viral y abrió un debate nacional sobre los límites entre la libertad de expresión, la laicidad del Estado y el respeto por las creencias religiosas.

¿Qué dijo exactamente Petro sobre Jesús y María Magdalena?

En medio de su intervención, el jefe de Estado aseguró que Jesús “sí hizo el amor” y planteó que pudo haber sido con María Magdalena, al sostener que “un hombre así, sin amor, no podía existir”. También afirmó que Jesús murió rodeado de mujeres que lo amaban y que eran varias, sugiriendo incluso una visión polígama del personaje central del cristianismo.

Petro fue más allá al señalar que no le gusta llamarlo “Cristo”, porque ese término, según él, lo convirtió en una figura de poder y realeza que terminó distorsionando el mensaje original de Jesús, a quien describió como un hombre revolucionario, de luz y de verdad, que fue asesinado precisamente por incomodar al poder.

Presidente Petro aseguró que “Jesús hizo el amor” y la Conferencia Episcopal rechazó sus declaraciones.

¿Por qué las palabras de Petro generaron indignación en la Iglesia Católica?

Para la Iglesia Católica en Colombia, las afirmaciones del presidente no son una simple opinión histórica o filosófica, sino una interpretación que toca directamente el corazón de la fe de millones de creyentes. Desde su visión doctrinal, Jesús no es solo un líder espiritual o un personaje histórico, sino el Hijo de Dios, y su figura no puede ser tratada de manera ligera ni reducida a conjeturas sobre su vida íntima.

Por eso, el tono de la respuesta de los obispos fue firme: recordaron que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que su nombre es Santo, lo que implica un trato de respeto que va más allá del debate político o cultural.

¿Qué respondió la Conferencia Episcopal de Colombia a Petro?

La Conferencia Episcopal de Colombia emitió un comunicado oficial en el que reafirmó la fe católica en Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador, y pidió que se respete la libertad religiosa en un país que se define como Estado social de derecho y laico.

En su mensaje, los obispos recordaron que la Constitución, la Ley de Libertad Religiosa y la jurisprudencia de la Corte Constitucional obligan al Estado y a sus funcionarios a proteger las creencias de los ciudadanos, no a intervenir en asuntos doctrinales ni a emitir juicios teológicos sobre la fe de las personas.

Además, subrayaron que el poder público debe mantener relaciones armónicas con las distintas confesiones religiosas, y que la laicidad no es una licencia para desconocer o trivializar lo que millones de colombianos consideran sagrado.

¿Qué dice la Constitución sobre la libertad religiosa frente a este caso?

El pronunciamiento de la Iglesia puso sobre la mesa un punto clave: en Colombia, la libertad religiosa es un derecho fundamental. Esto implica que cada persona puede creer, no creer o practicar su fe sin interferencias del Estado, pero también que las autoridades deben garantizar ese respeto.

Desde esa óptica, los obispos recordaron que ningún funcionario, por alto que sea su cargo, está llamado a definir o reinterpretar públicamente los contenidos de una doctrina religiosa, menos aún cuando sus palabras pueden afectar la convivencia y herir las creencias de una parte significativa de la población.