El gobierno de Estados Unidos observa con creciente inquietud el avance de China en Perú a través del Puerto de Chancay, un megapuerto que algunos analistas y funcionarios califican como una potencial plataforma militar en el Pacífico.
Con su inauguración, China logró un objetivo estratégico clave: el control mayoritario de un puerto en el continente americano. La operadora estatal COSCO tiene el 60% del proyecto; el 40% restante corresponde a la empresa peruana Volcán Compañía Minera.
Un puerto clave que despierta alertas en Washington
Chancay tiene un calado natural de 17,8 metros, apto para los buques de mayor tamaño del mundo. La inversión de su primera fase fue de 3.500 millones de dólares y, en una segunda etapa, podría convertirse en el puerto más grande de América Latina.
El profesor Evan Ellis, del US Army War College, advirtió que en un eventual conflicto, el puerto podría ser usado por la Marina china para operar en el Pacífico oriental, cerca de las costas de Estados Unidos.
El antecedente que enciende las alarmas: Sri Lanka
El caso más citado como advertencia es el del Puerto de Hambantota. Sri Lanka no pudo pagar la deuda de construcción y en 2017 cedió el puerto a China en un contrato de 99 años. Poco después, buques de la Marina china comenzaron a patrullarlo.
Para el Asia Pacific Policy Institute, Chancay sigue una lógica similar: primero civil, después militar. COSCO, la empresa detrás del proyecto, tiene vínculos directos con el Ejército Popular de Liberación de China.
La postura oficial de Perú frente a las acusaciones
El canciller Elmer Schialer rechazó las acusaciones y explicó que el puerto opera bajo legislación peruana. Cualquier nave militar extranjera necesita autorización del Congreso para ingresar a puertos nacionales.
El subgerente general de Chancay, Gonzalo Ríos Polastri —almirante retirado—, también descartó usos militares y señaló que el contrato con el gobierno peruano no menciona a la marina china.
La reacción de Estados Unidos en el Pacífico sur
Frente al avance chino, Washington aprobó una inversión de 1,5 millones de dólares para modernizar la base naval del Callao, a menos de 80 kilómetros de Chancay.
El proyecto incluye la presencia de hasta 20 especialistas estadounidenses por un período de hasta diez años.
El escenario ubica a Perú en el centro de una disputa geopolítica entre las dos principales potencias del mundo, con infraestructura estratégica de ambos países a pocos kilómetros de distancia sobre el Pacífico.