Liliana es una mujer colombiana que lleva tres años viviendo en Barcelona, España. Su llegada al país europeo estuvo marcada por una experiencia laboral muy diferente a la que había construido en Colombia, donde se había desempeñado como supervisora y capacitadora en un centro de llamadas vinculado con agencias de viajes.
Durante sus primeros meses en España, la colombiana trabajó en el sector de la hostelería, una actividad que describió como especialmente exigente para quienes llegan al país como inmigrantes. Las largas jornadas, el esfuerzo físico y las dificultades para comunicarse en catalán hicieron que aquella etapa se convirtiera en uno de los momentos más difíciles de su experiencia migratoria.
Con el paso del tiempo, Liliana consiguió regularizar su situación y acceder a un empleo relacionado con su experiencia profesional. Actualmente trabaja en una agencia de viajes y asegura que el cambio laboral tuvo un impacto importante no solo en sus condiciones de trabajo, sino también en su vida personal y social.
Cómo fue el primer trabajo de una colombiana en Barcelona
Antes de emigrar, Liliana había desarrollado una trayectoria laboral relacionada con el sector turístico en Colombia. Durante varios años fue supervisora y capacitadora en un centro de llamadas para agencias de viajes, una ocupación que, aunque podía resultar agotadora a nivel mental, no implicaba el mismo desgaste físico que encontró al comenzar a trabajar en España.
Su primer contacto con la hostelería en Barcelona fue mucho más duro de lo que esperaba. “La hostelería sí es el peor trabajo que puede hacer un inmigrante al llegar a España; es duro y pesado”, afirmó. Entre sus principales dificultades estuvo la exigencia física de cargar bandejas, trabajar durante muchas horas y terminar las jornadas de madrugada, algo que no había imaginado antes de comenzar.
El catalán fue otro desafío para la colombiana en Barcelona
Además del esfuerzo físico, Liliana tuvo que enfrentarse a una barrera que no había previsto de la misma manera: el idioma catalán. Después de instalarse en Mataró, localidad cercana a Barcelona, comenzó a trabajar en restaurantes donde parte de los clientes se comunicaban en catalán, una lengua que ella no dominaba cuando llegó.
“Fue un choque muy fuerte porque los clientes pedían cosas en un idioma que yo no conocía”, recordó. La dificultad para entender algunos pedidos se sumó a las exigencias habituales de la hostelería, mientras que los turnos podían prolongarse hasta la madrugada. Al finalizar la jornada también debía participar en tareas como limpiar los baños, fregar los pisos y dejar preparado el establecimiento para el día siguiente.
El agotamiento hizo que Liliana quisiera abandonar su trabajo
Las condiciones de aquel empleo terminaron afectando directamente el bienestar de la colombiana. La combinación entre las largas jornadas, el poco descanso y la presión cotidiana provocó un nivel de agotamiento que comenzó a repercutir también en su estado de ánimo. “Llegué a un punto donde ya no aguantaba más, me dio mucha ansiedad porque sentí que no tenía vida”, contó.
El cansancio también modificó la manera en que podía disfrutar de su nueva vida en España. Incluso durante el verano, cuando podía aprovechar el clima y las playas de la región, prefería permanecer descansando debido al desgaste acumulado. “Llegó el verano y no pude ir a la playa porque solo quería dormir por el cansancio extremo”, lamentó.
Cómo logró cambiar de trabajo y mejorar su vida en España
La situación comenzó a cambiar después de que Liliana conociera a su actual pareja, un ciudadano italiano, y pudiera avanzar en la regularización de su residencia. Para ella, contar con documentación que le permitiera tener una mayor estabilidad fue fundamental para acceder a nuevas oportunidades laborales. “Para tener estabilidad y un trabajo mejor, necesitaba mis papeles de residencia”, explicó.
Una vez superada esa etapa, consiguió incorporarse nuevamente al sector de las agencias de viajes, una actividad mucho más cercana a su experiencia profesional en Colombia. Actualmente trabaja vendiendo pasajes a otros latinoamericanos que quieren viajar a sus países de origen y considera que el cambio también transformó su vida fuera del ámbito laboral. “Cambié de trabajo y eso permitió que mi vida social mejorara de forma notable”, concluyó.