Leah Young tenía 34 años cuando decidió dejar Estados Unidos y comenzar una nueva etapa en Europa. La mujer, nacida en Dallas, llegó inicialmente a España mediante un programa gubernamental de formación docente y, aunque contaba con un contrato laboral, el salario de 700 euros mensuales le hacía preguntarse si realmente podría sostener su vida lejos de su país.
Antes de viajar tuvo que resolver cuestiones relacionadas con el seguro médico, el teléfono, el automóvil, los muebles y las pertenencias que dejaría atrás. Finalmente, tomó la decisión y partió con apenas dos valijas y una visa.
Business Insider reconstruyó su experiencia a partir de una entrevista con Young, quien actualmente vive en Lyon y dirige Fearless Abroad, una empresa dedicada a ayudar a estadounidenses que trabajan de forma remota a trasladarse a Europa.
Leah Young pasó por varios países antes de instalarse en Francia
La estadía que originalmente había imaginado como una experiencia de un año terminó convirtiéndose en una década de cambios. Después de permanecer cinco años en España, Young pasó dos años en Alemania, uno en Argentina y otro en Brasil, antes de establecerse en Lyon, Francia, donde lleva aproximadamente un año.
La ciudad francesa le permitió encontrar una combinación que considera especialmente atractiva: el tamaño y los servicios de una urbe importante, pero con una sensación más cercana a la de una localidad pequeña. También asegura que allí le resultó más sencillo formar vínculos y construir una comunidad, algo que había sido más difícil durante algunas de sus experiencias anteriores en Europa.
Vive en un departamento de 63 metros cuadrados por 950 euros
Uno de los aspectos que Young destaca de su vida actual es el costo de la vivienda. Paga 950 euros mensuales por un departamento de una habitación de aproximadamente 63 metros cuadrados, ubicado en un edificio histórico del siglo XVI y con características como paredes de piedra, techos altos y grandes ventanas con vista al casco antiguo de Lyon.
Sus gastos varían durante el año. En los meses de verano, calcula unos 50 euros mensuales en servicios, mientras que durante el invierno la calefacción puede llevar esa cifra hasta unos 350 euros. Para comprar alimentos destina cerca de 60 euros por semana y, al no tener automóvil, utiliza el transporte público y otros medios de movilidad por menos de 10 dólares semanales.
El costo de vida y la salud influyeron en su decisión de quedarse
La comparación con Estados Unidos también aparece entre los motivos por los que Young no contempla regresar a Texas para vivir. En particular, cuestiona el costo de los alquileres que observa en algunas ciudades estadounidenses: “Me sorprende ver gente que paga 2000 dólares al mes por un apartamento de una habitación”.
La atención sanitaria es otro factor que considera importante, especialmente al pensar en la posibilidad de formar una familia. Young sostiene que en Europa encontró servicios de salud que considera de buena calidad sin afrontar los mismos niveles de gasto que asocia con Estados Unidos. Aun así, reconoce que extraña a sus familiares y amigos, además de algunos elementos de su vida anterior, como el bistec y la comida tex-mex.
Después de sus diferentes mudanzas, Francia aparece ahora como el lugar donde Young considera que podría establecerse definitivamente. Aunque admite que no puede saber qué ocurrirá en los próximos años, afirma que Lyon le produjo una sensación de pertenencia que no había encontrado en otros destinos y que actualmente se siente preparada para echar raíces allí.