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El Gobierno nacional anunció la inversión de más de 6,3 billones de pesos en el Escudo Nacional Antidrones, un proyecto que busca reforzar la seguridad del espacio aéreo colombiano ante el creciente uso de drones por parte de grupos armados y redes criminales. El Ministerio de Defensa lidera esta iniciativa, que se estructura como una apuesta integral para proteger tanto a la población civil como a la fuerza pública frente a amenazas tecnológicas emergentes.

El presidente Gustavo Petro autorizó recursos para la primera fase, ofreciendo cerca de un billón de pesos para iniciar el desarrollo técnico y operacional de los sistemas antidrones durante 2026. Esta inversión se considera una de las más significativas en materia de defensa tecnológica en la historia reciente del país, en respuesta al aumento de incidentes registrados con drones en varios puntos del territorio colombiano.

Inversión y componentes del Escudo Nacional Antidrones

El proyecto Escudo Nacional Antidrones contempla la adquisición e implementación de tecnologías avanzadas para la detección, identificación y neutralización de drones no autorizados que puedan ser utilizados con fines ilícitos. El plan responde a un escenario en el que estas aeronaves no tripuladas han sido empleadas para ataques, espionaje, transporte de explosivos y vigilancia ilegal de objetivos civiles y militares.

Para su ejecución se conformó un equipo multidisciplinario integrado por miembros de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, quienes aportarán experiencia operativa para definir las especificaciones técnicas de los sistemas que se adquirirán y cómo se integrarán al esquema de defensa nacional. El proceso de contratación será directo entre el Gobierno y los fabricantes o sus representantes oficiales, con apoyo de embajadas para garantizar transparencia y cumplimiento de estándares internacionales.

El Gobierno invierte 6,5 billones en un escudo antidrones que defenderá el territorio nacional.
El Gobierno invierte 6,5 billones en un escudo antidrones que defenderá el territorio nacional.ChatGPT

¿Por qué Colombia necesita un escudo antidrones?

La necesidad de este escudo surge ante el incremento de ataques y usos criminales de drones en Colombia, una tendencia registrada en diversas regiones del país en los últimos años. Estos dispositivos han sido empleados por grupos armados ilegales para ejecutar acciones que ponen en riesgo la seguridad de civiles y de miembros de la fuerza pública, lo que elevó la preocupación del Gobierno sobre la vulnerabilidad del espacio aéreo.

La iniciativa pretende no solo responder a amenazas específicas, sino también fortalecer la capacidad del Estado para anticiparse a nuevas formas de agresión tecnológica. Además de adquirir equipos de control y neutralización, el proyecto incluye líneas estratégicas de legislación, capacitación del personal y operaciones especializadas, con miras a crear una defensa técnica y normativa adecuada al contexto actual.

¿Qué implicaciones tiene para la seguridad nacional?

El Escudo Nacional Antidrones representa un cambio en la forma como Colombia aborda los riesgos en el espacio aéreo, al combinar sistemas tecnológicos con entrenamiento especializado y doctrina actualizada. Esta estrategia permite monitorear y gestionar amenazas aéreas no convencionales, ofreciendo herramientas que complementen los mecanismos tradicionales de seguridad y defensa.

Además, al estructurarse como una inversión significativa del presupuesto nacional en defensa tecnológica, el proyecto busca avanzar en la autonomía operativa y tecnológica del país frente a desafíos que implican nuevas capacidades de actores criminales. La implementación se realizará de manera gradual, con pruebas y evaluaciones en el entorno real, antes de alcanzar una cobertura operativa más amplia en distintos sectores del territorio.

Antecedentes y comparación con otros programas de seguridad

Este tipo de iniciativas no es exclusivo de Colombia, ya que varios países han desarrollado estrategias similares para contrarrestar el uso indebido de drones en áreas urbanas o zonas de conflicto. En el caso colombiano, el proyecto se destaca por su enfoque integral, que combina la tecnología con aspectos operativos y legales que buscan adaptar las capacidades de defensa a un entorno dinámico y cambiante.

Aunque es una respuesta a desafíos recientes, la acción también forma parte de una tendencia global en la que los Estados invierten en sistemas capaces de identificar, rastrear y neutralizar amenazas aéreas no tripuladas, un componente cada vez más presente en las estrategias de seguridad modernas.