

Los supermercados tradicionales en Colombia han tenido que adaptarse ante la llegada de tiendas que ofrecen productos de calidad a precios bajos. Sin embargo, no todos lograron mantenerse en el mercado y algunos tuvieron que despedirse definitivamente de los consumidores colombianos, como Surtimax y Colsubsidio.
Años atrás, otro supermercado muy querido por los colombianos también tuvo que cerrar: La 14. La cadena, que se declaró en quiebra, dejó a miles de trabajadores y clientes afectados tras liquidar sus activos. Hoy, la Superintendencia de Sociedades informa sobre los avances del proceso, destacando el cumplimiento del 100 % de las acreencias laborales, que superaron los $6.000 millones, garantizando así los derechos de los trabajadores.
Billy Escobar Pérez, superintendente de Sociedades, señaló que “la consolidación patrimonial constituye una herramienta excepcional del régimen de insolvencia, aplicada únicamente cuando los hechos muestran un impacto real sobre la masa de acreedores, actuando siempre conforme al marco legal para restablecer el equilibrio patrimonial y asegurar la distribución de recursos disponibles”.
La 14: un símbolo del retail en el suroccidente de Colombia
La cadena La 14 fue fundada en 1964 por la familia Gómez y se consolidó como una de las empresas más emblemáticas del comercio en Cali y el Valle del Cauca. Durante décadas, la compañía creció con tiendas, centros comerciales y grandes superficies, convirtiéndose en un referente económico regional.
Por muchos años, La 14 compitió directamente con gigantes del retail como Grupo Éxito y Cencosud, logrando posicionarse en la mente de los consumidores como un supermercado confiable, cercano y con presencia en distintas ciudades del suroccidente colombiano. Esta notoriedad le permitió generar un vínculo emocional con sus clientes, lo que hizo más notorio su cierre años después.
Problemas financieros y cierre definitivo
Hacia finales de la década de 2010, La 14 comenzó a enfrentar problemas financieros derivados del alto endeudamiento, la caída en ventas y la creciente competencia del sector minorista. Estas dificultades obligaron a la empresa a solicitar un proceso de reorganización ante la Superintendencia de Sociedades, buscando alternativas para mantener operaciones y proteger empleos.
Sin embargo, al no lograr acuerdos con los acreedores, la entidad ordenó la liquidación judicial en 2021, lo que implicó el cierre de varias tiendas y la pérdida de miles de empleos. La decisión marcó el final de una de las compañías más tradicionales del comercio colombiano y evidenció los retos que enfrentan los supermercados regionales ante las grandes cadenas nacionales e internacionales.
Liquidación y distribución de activos
Tras la liquidación, varios locales de La 14 fueron adquiridos o arrendados por otras cadenas de retail, que reabrieron los supermercados bajo nuevas marcas y administraciones. Este proceso permitió que los espacios comerciales continuaran operando, garantizando la continuidad de los servicios para los consumidores locales y mitigando parte del impacto económico en las comunidades donde operaban.
La Superintendencia de Sociedades destacó que la liquidación se realizó cumpliendo con la ley y priorizando los derechos de los trabajadores, logrando cubrir el 100 % de las acreencias laborales. Este caso refleja cómo la institucionalidad colombiana busca equilibrar los intereses de acreedores, empleados y el mercado, incluso ante el cierre de empresas históricas del país.











