Texto: Laura Mafud

Diseños ergonómicos, modelos de inspiración vintage, ediciones exquisitas, series homenaje... Objetos de deseo que, en forma de obras de arte o verdaderas joyas, dan paso al uso de materiales exclusivos, donde los metales preciosos y diamantes ganan protagonismo. El mercado apunta a satisfacer los caprichos de un cliente cada vez más exigente que anhela diferenciación y demanda piezas únicas, rarezas de producción muy limitada.

Una gran pluma, según los especialistas consultados, es un elemento que se adapta perfectamente a la mano de quien escribe, que ofrece un alto confort de trazo, que tiene un peso ideal, que usa materiales nobles y que posee calidad en su sistema. Es, en otras palabras, aquella que se desliza por el papel con sutileza y elegancia, se amalgama a la perfección con el estilo de quien la porta y se convierte en una compañera de vida. Detrás de ella hay, además, labor artesanal.

Pero en la era digital, una pieza premium es mucho más que un elemento de escritura. Es, en todo caso, una joya que escribe. Una obra de arte.

Las colecciones, en general, se conforman por cuatro piezas: la pluma (que se carga a cartuchos o con el frasco de tinta), el bolígrafo (que lleva tinta en pasta y se abre mediante un mecanismo de giro), el rollerball (que utiliza tinta líquida) y el portaminas. La estrella, en todos los casos, es la estilográfica, la figura principal.

“Hoy en día, respecto a las de lujo, se ve una marcada diferencia en las ediciones exclusivas y las semi limitadas, teniendo en cuenta los diferentes materiales que se utilizan para cada serie. Las más exclusivas tienden a ser tanto de autor como de celuloide, piedras y metales preciosos”, explica el joyero Ariel Kullock, dedicado desde hace 20 años al diseño y restauración de estilográficas de alta gama. Es esta última línea, se destacan metales como el oro, el platino y el paladio.

“La tendencia se inspira en la moda del oro rosa, creando una gama de accesorios especialmente diseñados para el segmento femenino, como así también elementos con mezclas de metal y textura de caucho o cuerpos encerados cepillados que ofrecen diseños novedosos tomando como referencia las últimas apuestas de la industria relojera”, sostiene Mariela Schteingart, Channel Marketing - Fine Writing & Luxury Accessories de Newell Rubbermaid Argentina, firma que comercializa Parker y Waterman en el país.

Sumamente competitivo, el mercado de lapiceras de lujo combina la tradición de piezas clásicas, atemporales y elegantes, con diseños únicos e innovación técnica con acabados artesanales. “Las estilográficas vintage o antiguas siempre están presentes en el mundo del coleccionismo. En estos últimos años, el público se inclina más por lapiceras de oro o de joyería”, agrega Kullock, quien diseña piezas exclusivas (sólo una unidad de cada modelo) y a medida del deseo del cliente.

“Recibimos pedidos muy variados, ya sea de inspiración Art Nouveau o algún asunto relacionado con Eva Perón, así como también de temática erótica y judaica”, sintetiza.

Clásico y moderno

Para alegría de coleccionistas y aficionados a los elementos de escritura, son muchas las opciones de plumas de alta gama que hay en el mercado. La firma francesa S.T. Dupont, a través de sus líneas Defi (en resina negra combinada con platino), Liberté (de la que la ex Primera Dama francesa Carla Bruni es aficionada) y Néo Classique President (que incluye un puerto USB de 4 Gb de memoria), se jacta de su trabajo de orfebrería bajo el sistema punta de diamante, así como de la aplicación de laca china sobre metal en elementos de escritura pintados a mano.

Desde Waterman, la línea Exception (foto página 38) es una de las más aclamadas (realizada en oro y plata), así como la edición por el 125º aniversario de la compañía, Edson, en paladio y laca azul, con plumín de oro macizo de 18 quilates enchapado en rodio.

La diferenciación marca la tendencia. Entre los materiales en boga, el rutenio, la porcelana, la laca china y la cerámica se suman a los metales preciosos ya mencionados. Algunas firmas, incluso, se animaron a innovar con lava balsámica (como la italiana Visconti en su estilográfica Homo Sapiens), marfil de mamut fosilizado, pelo de caballo y piel de raya, puntualmente Faber Castell en su línea Graf von Faber-Castell. Esta tradicional compañía, hoy en manos de la octava generación, cada año presenta su Pen of the Year, una edición limitada de colección. Todos los materiales utilizados son preciosos y cada una de las plumas está elaborada a mano, además de contar con componentes como ébano y ámbar y hasta piedras preciosas como jade, caso de la edición 2011. La versión 2012, que se estará lanzando hacia fienes de año en la Argentina, combina láminas de oro y madera de roble semifosilizada, con plumín bicolor de oro de 18 quilates confeccionado artesanalmente, además de incluir el mecanismo de émbolo. Por si fuera poco, todas las partes metálicas están bañadas en oro de 24 quilates.

Finalmente, el toque de gracia: el ejemplar está coronado por una gema semipreciosa de cuarzo citrino facetado y engastado en el capuchón.

Así como algunas líneas de escritura fina se volcaron al uso de materiales no convencionales, también abrieron la paleta de colores de sus colecciones, agregando opciones más descontracturadas y modernas. “En todas las marcas vemos que la tendencia va hacia el color. Muchos hombres, incluso, hoy buscan piezas en blanco y en rojo”, asegura Alfredo Peyras, desde Grabatto. En ese sentido, Federico Bruno, a cargo del área de Marketing de Faber-Castell, confirma: “Innovamos en nuestra paleta con espectros metalizados y colores como naranja y fucsia, abriéndonos al mercado femenino y joven”.

Desvelo de coleccionistas

En tanto, las ediciones limitadas y las series homenaje se convierten en una suerte de obsesión para los coleccionistas. En la Argentina, coinciden las fuentes consultadas, las trabas a las importaciones retrasaron la llegada de algunos lanzamientos que dieron la nota en los mercados externos. Sin embargo, los pedidos de los aficionados no se frenaron. De hecho, muchos esperan la llegada a la plaza local, programada para el mes próximo, de una partida limitada de Visconti que rinde honor a Américo Vespucio. La línea, que celebra el 500º aniversario del fallecimiento del navegante florentino, tiene cuerpo de resina en tono marfil, con grabados de mapas, retratos y carabelas. Se manufacturaron sólo 500 unidades. En tanto, la firma italiana promociona su serie inspirada en las obras de uno de los principales exponentes del posimpresionismo. Como una suerte de homenaje, dedica la colección Van Gogh a la paleta de colores que el artista utilizó en Los girasoles. Junto con cada pluma, ofrece una breve reseña de la pintura que representa. En cada una, simula la fórmula del color para reflejar la técnica y emoción de las obras del artista holandés. Las piezas, realizadas en resina natural, tienen un aro de chapa de platino con el nombre del artista grabado. Asimismo, también ofrece otra edición dedicada a Rembrandt, disponible en cuatro versiones en función al tipo de resina empleada, todas ellas con los detalles acabados en paladio.

Su plumín está realizado en acero grabado con el anagrama de la firma y el sistema de carga es mediante cartucho. En el anillo del capuchón posee grabados con motivos alegóricos al artista.

Si de homenajes se trata, Montblanc lanzó este año la edición limitada de 3 mil piezas como tributo al cineasta Alfred Hitchcock. Con chapas de plata esterlina 925, la pluma está provista de detalles especiales como el clip con forma de cuchillo recordando a la película Psicosis o con el majestuoso efecto superficial que alude a la impetuosa escalera de Vértigo, mientras que el autorretrato del maestro del suspenso fue grabado sobre la plumilla de oro de 18 quilates. La firma alemana, que tiene ya vasta experiencia en el lanzamiento de colecciones que rinden tributo a mecenas del arte o referentes históricos (desde el cubista Pablo Picasso y el surrealista Salvador Dalí, pasando por la actriz Greta Garbo hasta el escritor Jonathan Swift), hace también especial hincapié en la labor artesanal detrás de cada pieza. Por caso, todas sus estilográficas cuentan con plumines que requieren más de 100 pasos para su terminación. Incluso, en 2006, con motivo del centenario de la marca, lanzó su propio diamante, que demandó 8 años de desarrollo y que se luce en las series Étoile y Meisterstück Diamond.