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Para muchos argentinos, preparar una taza de café forma parte de la rutina casi sin pensarlo: al comenzar el día, durante una pausa en el trabajo o como cierre de una cena. Sin embargo, detrás de esa costumbre también aparece un cambio: el café empieza a ocupar nuevos momentos, con más opciones para elegir cómo, cuándo y dónde tomarlo.

La dimensión de esa presencia se refleja en los números. El café está presente en más del 90% de los hogares argentinos y el mercado local moviliza cerca de 30.000 toneladas al año. El desayuno continúa como la principal ocasión de consumo, con alrededor del 42% de las tazas, aunque ya no es el único momento relevante. Cerca del 47% de las ocasiones están asociadas al placer y al bienestar.

La escena se amplió. Una misma persona puede buscar un café práctico para empezar la mañana, elegir una preparación diferente durante la tarde o probar un nuevo sabor cuando quiere convertir una pausa cotidiana en algo distinto.

Del café de todos los días a nuevas formas de disfrutarlo

En un contexto de mayor atención al gasto cotidiano, la elección se vuelve más rigurosa: ganan relevancia atributos vinculados directamente a la experiencia, donde la intensidad, el aroma, la posibilidad de personalizar una preparación y el descubrimiento de nuevos sabores se convierten en los factores clave que definen qué café llega a la taza.

Para NESTLÉ®, esta diversidad abre una oportunidad para la innovación: entender qué nuevas necesidades aparecen y desarrollar productos y experiencias que respondan a distintos momentos de consumo.

Uno de los ejemplos más claros aparece en el café frío. Aunque todavía representa alrededor del 6% de las ocasiones de consumo en Argentina, tiene una presencia especialmente relevante entre los jóvenes de 16 a 24 años.

La oferta comenzó a acompañar esa tendencia con nuevas alternativas. NESCAFÉ® Ice, lanzado en 2025, permite preparar café soluble directamente con agua fría. A su vez, NESCAFÉ® RTD suma variedades Cappuccino, Latte y Chococino en un formato listo para tomar, pensado para acompañar rutinas en movimiento.

Dentro del universo de café frío también aparecen las propuestas de STARBUCKS® at Home, con Frappuccino Clásico y Frappuccino Caramelo. La lógica detrás de estos formatos es ampliar las ocasiones: una bebida durante un traslado, una pausa de la tarde o una opción fría cuando suben las temperaturas.

Más opciones para una misma taza

Elegir una determinada intensidad, sumar un sabor o cambiar la preparación permite adaptar el café a preferencias cada vez más específicas. Así, una bebida que durante años estuvo asociada a una rutina bastante estable incorpora nuevas posibilidades.

NESCAFÉ® Gold, por ejemplo, sumó variedades saborizadas de Vainilla y Caramelo. NESCAFÉ® Dolce Gusto incorporó Chococino, Espresso Milano y Decaf a su sistema multibebidas.

NESPRESSO®, en tanto, presentó Maple Pecan, una edición limitada de la gama Barista Creations elaborada con cafés 100% arábica de Brasil y Colombia. La propuesta combina notas de jarabe de arce y nuez pecán y está pensada especialmente para preparaciones con leche.

Son opciones diferentes, pero responden a una misma transformación: el consumidor no necesariamente busca tomar el mismo café todos los días.

La experiencia también alcanza al momento de preparación. NESCAFÉ® Dolce Gusto trabaja sobre la posibilidad de recrear distintas bebidas de coffee shop en casa a través de un único sistema. En 2026, además, abrió su primer espacio físico exclusivo en Argentina, en el Shopping Alto Avellaneda, desarrollado junto a Mirgor.

“No existe una única experiencia de café”

Para Sol Fernández Ballart, directora de Café de NESTLÉ®, la transformación de la categoría está directamente relacionada con la diversidad de hábitos.

“El café sigue siendo parte de hábitos muy cotidianos, pero esos hábitos se están diversificando. El desayuno continúa siendo un momento muy importante, pero hoy una taza también puede ser una pausa durante la jornada, un momento de disfrute o algo para compartir”, explicó Fernández Ballart.

La ejecutiva también señaló que esa diversidad modifica la manera de pensar los nuevos productos.

“Innovar no necesariamente significa desarrollar productos cada vez más sofisticados. También significa entender qué necesita el consumidor y encontrar distintas maneras de ofrecer valor”, sostuvo Fernández Ballart.

Desde esa perspectiva, un nuevo sabor, un formato práctico o una preparación diferente pueden cumplir una misma función: sumar alternativas para distintos momentos del día.

Sol Fernández Ballart, directora de Café de NESTLÉ®
Sol Fernández Ballart, directora de Café de NESTLÉ®

“Puede ser un producto que permita preparar más tazas, un formato práctico, un nuevo sabor o una propuesta que habilite otra ocasión de consumo. Lo importante es que la innovación tenga sentido dentro de la vida cotidiana de las personas”, agregó.

El café frío es uno de los espacios donde esa búsqueda resulta más visible. Según Fernández Ballart, su presencia entre los consumidores jóvenes permite acercar la categoría desde otros códigos y momentos, sin necesariamente reemplazar las formas tradicionales de consumo.

La misma lógica aparece en el hogar, donde las expectativas también cambiaron. “Hoy existe interés por explorar sabores, intensidades y recetas diferentes sin necesariamente salir de casa”, explicó.

Una categoría que también mira lo que sucede antes y después de la taza

A través del Plan NESCAFÉ® 2030, NESTLÉ® trabaja junto a productores para impulsar prácticas de agricultura regenerativa, fortalecer la gestión de los campos y contribuir al desarrollo de comunidades vinculadas con la producción de café.

En 2025, el 53% del café verde utilizado globalmente por NESCAFÉ® provino de productores que adoptan prácticas de agricultura regenerativa. El programa también brindó capacitación y acompañamiento a más de 100.000 productores en 15 países.

La mirada continúa después del consumo. NESCAFÉ® Dolce Gusto cuenta con un programa de reciclaje de cápsulas que permite procesarlas y convertirlas en madera plástica. NESPRESSO®, por su parte, trabaja con sus cápsulas de aluminio para reincorporarlas al circuito de reciclaje, mientras que el café recuperado se dona a Fundación Huerta Niño para transformarlo en compost destinado a huertas en escuelas rurales y urbanas.

El resultado es una categoría que mantiene intacto su lugar en la vida cotidiana, pero que encuentra cada vez más formas de ampliar esa relación. El café de todos los días convive con nuevas intensidades, sabores, formatos, preparaciones y momentos.

Y esa puede ser una de las claves de su próxima etapa: no dejar de ser una bebida cotidiana, sino encontrar nuevas maneras de formar parte de la rutina.