La industria estadounidense de tecnología de la información envió una carta al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, en la sigla en inglés), organismo del gobierno responsable de las negociaciones comerciales internacionales, quejándose de la exigencia brasileña de contenido nacional para los equipos proveídos dentro del Plan Nacional de Banda Ancha.
La nueva política industrial brasileña incluye dispositivos que colocan en desventaja a los competidores extranjeros, afirmó John Neuffer, vicepresidente para políticas globales del Consejo de Industria de Tecnología de la Información (ITI, en la sigla en inglés). Existe además creciente preocupación con las demandas para la transferencia de tecnología.
En el plan de banda ancha, cuyo objetivo es llevar internet rápida a 40 millones de domicilios hasta 2014, el gobierno concedió beneficios tributarios para la compra de equipamientos producidos domésticamente. Pero las empresas deben utilizar tecnología nacional o atender a las especificaciones del llamado Proceso Productivo Básico (PPB), que determina el grado mínimo de contenido nacional para que un productor resulte beneficiado con los incentivos fiscales.
El régimen especial de tributación concederá cerca de u$s 4.000 millones en exenciones hasta 2016 y generará, según el gobierno, u$s 20.000 millones en inversiones.
Neuffer afirmó entender el deseo del gobierno brasileño en desarrollar su industria local de TI, pero exigió la adopción de una política que trata a empresas brasileñas y extranjeras de forma justa e igualitaria.
La asociación estadounidense entregó la carta atendiendo a una consulta pública del USTR para la elaboración de un informe anual sobre el cumplimiento de acuerdos internacionales en el área de telecomunicaciones. En la misma misiva, se presentan otras quejas contra Brasil y otros países, como Argentina y China. El USTR tiene independencia para acatar o ignorar los reclamos. El documento sirve de guía para las negociaciones comerciales estadounidenses.
La nueva política industrial brasileña, lanzada en agosto, recibió críticas de organismos internacionales. La Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), club que reúne a las economías más avanzadas del mundo, dijo que el mejor camino sería evitar el proteccionismo y adoptar medidas que amplíen la competitividad de la industria, como la reducción de la carga tributaria.
El ITI es lobista en Washington en asuntos que interesan a la industria de tecnología de la información. Entre sus afiliados están algunas de las mayores empresas mundiales del sector, como Apple, Accenture, Cisco, Google, Nokia, Panasonic y HP, entre otras.
En la carta a la USTR, la asociación se quejó también de los altos aranceles de importación incidentes sobre productos de comunicación, incluyendo el 16% cobrado en la importación de teléfonos celulares. Existen aranceles domésticos discriminatorios, con desventaja para los productos extranjeros en relación a los productos fabricados domésticamente, dijo Neuffer.
Otra entidad, la Asociación de Industria de Telecomunicaciones (TIA, en la sigla en inglés), encaminó una queja al USTR contra la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) por la exigencia de testes en Brasil para certificar equipamientos, incluyendo aparatos celulares.