Las elecciones presidenciales de la próxima semana cambiarán muy poco la política externa de Estados Unidos hacia América latina y Brasil, según especialistas en la región y lobistas que defienden los intereses brasileños en Washington.

Un eventual gobierno del republicano Mitt Romney, adversario del presidente Barack Obama que busca su relección, subiría la retórica contra regímenes de izquierda, como Cuba y Venezuela. Romney señaló que quiere profundizar lazos comerciales en la región, pero la posibilidad de un acuerdo de libre comercio es pequeña.

La perspectiva para Brasil es de continuidad, independientemente de quien resulte elegido, gracias a las decenas de acuerdos firmados en los últimos años, que establecen instancias de diálogo en áreas que van de la resolución de problemas comerciales al combate a la discriminación racial. Juntando todos esos diálogos se podría evitar la fragmentación, dijo Celia Feldpausch, directora ejecutiva de la Coalición Brasileña de Industria (BIC).

Con Romney, probablemente veremos una retórica más dura contra Venezuela y Cuba, dijo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un centro de estudios de Washington. Eso podría profundizar la división que ya existe entre Estados Unidos y América latina, agregó.

El candidato republicano parece menos interesado en mecanismos y entidades multilaterales, aseguró Shifter.

Veo poca energía en el gobierno Obama para relacionarse con América latina, afirmó Roger Noriega, investigador de American Enterprise Institute (AEI), otro centro de estudios en Washington, y quien fuera responsable por la región durante el gobierno de George W. Bush.

Obama fracasó en construir buenas relaciones personales con la presidenta Dilma Rousseff, como las que Bush construyó con Lula.

Hace cuatro años, cuando fue electo Obama, uno de los principales puntos en la agenda brasileña en Estados Unidos eran las barreras comerciales a productos como etanol, jugo de naranja y acero. Hoy, buena parte de esos temas se encaminó, aunque existan problemas, como el subsidio que aplica Estados Unidos al algodón y el análisis de la liberación de la carne bovina.

Un asunto prioritario es el fin de la exigencia de visas para viajes, dijo Diego Bonomo, director de políticas de la sección estadounidense del Consejo Empresarial Brasil-EEUU. Es importante también por el simbolismo (que significa) colocar a Brasil en el selecto grupo de países que reciben ese tratamiento diferenciado.

En el debate sobre política externa entre los candidatos a presidente, América latina fue citada solo una vez, por Romney. América latina es casi tan grande como China, dijo. Es una enorme oportunidad para todos, agregó.

Hubo especulaciones acerca del interés de Romney en reabrir la negociación de un área de libre comercio en las Américas. Pero continúa presente el mismo clima que, años atrás, impidió progresos, como la resistencia de los americanos para cortar subsidios agrícolas y la poca disposición de Brasil para exponer su industria a la competencia.

El ambiente económico también contribuyó poco, con acusaciones mutuas de proteccionismo. Brasil plantea que la expansión monetaria estadounidense desvaloriza el dólar y crea condiciones desiguales de competencia, mientras Estados Unidos ve proteccionismo en medidas recientes de defensa comercial que adoptó el gobierno brasileño.

En el comercio, lobistas brasileños en Estados Unidos indican, de forma reservada, la preferencia por Romney porque consideran que los republicanos en general defienden políticas más pro-negocios y son menos refractarios a medidas de apertura comercial.

La profundización de las relaciones comerciales con América latina forma parte del plan de Romney para crear empleos y recuperar la economía doméstica, dijo Noriega, que no actúa en la campaña, pero realizó contribuciones indirectas al programa republicano.

Traducción: Laura Términe