El Banco Central (BC) de Brasil alivió las exigencias de depósitos compulsorios y los requerimientos de capital a los bancos para suavizar los estragos que está causando el exceso de pesimismo sobre la oferta de crédito para inversiones y algunos segmentos del mercado, como las pequeñas y medianas empresas.
Para lidiar con la inflación alta, las tasas de interés subieron por encima de cualquier medida razonable de neutralidad y permanecerán en ese nivel por un tiempo adecuado.
En una entrevista a Valor, el director de Asuntos Internacionales y Gestión de Riesgos Corporativos del BC, Luiz Awazu, dijo que no hay ninguna contradicción en tomar medidas que alivian el crédito mientras se mantiene una política monetaria contractiva. Son dos instrumentos complementarios y no sustitutos, que se prestan a objetivos diferentes, sustentó.
El ciclo de aprieto de las condiciones monetarias colocó la tasa básica real de interés en un nivel superior al de cualquier medida razonable de su neutralidad, dijo Awazu. Esas condiciones de aprieto necesitan mantenerse por tiempo adecuado para asegurar que sus efectos sobre la inflación, que continúan materializándose, se consoliden.
Para el director del BC, en el segundo semestre del año la economía brasileña atraviesa dos desafíos macroeconómicos de corto plazo. Por un lado, la inflación es alta, aunque van cayendo los índices mensuales. Por otro, bajó significativamente la confianza empresarial.
Son dos temas que el BC está enfrentando con dos herramientas diferentes. Las tasas de interés son el instrumento clásico para combatir la inflación, y aumentaron 3,75 puntos porcentuales desde abril de 2013. Para lidiar con las consecuencias del exceso de pesimismo en el crédito, se utilizaron las medidas macro-prudenciales.
La política monetaria actúa como un antibiótico sobre el conjunto de la economía, de manera gradual y acumulativa, entrando por todos los canales y rendijas, afirmó. No se interrumpe un tratamiento repentinamente. El tratamiento se planifica, tiene una lógica, una duración, que es justamente ese período en que los efectos desfasados y acumulativos actúan sobre el síntoma que se está tratando, que es la inflación.
No tuvimos ninguna ambigüedad para decir que era necesario que (los intereses) permanecieran en este nivel por un tiempo adecuado, y dimos esa dirección, dijo, recordando que recientemente Valor citó la estrategia del forward guidance como un elemento importante del andamiaje de comunicación.
Pero las medidas macro-prudenciales tienen una acción más selectiva, puntual, sobre los desequilibrios y los riesgos a la estabilidad financiera, señaló Awazu. Ese arsenal incluye límites en las cuotas de los bienes que pueden financiarse y requerimientos adicionales de capitales para determinadas operaciones. La política macro-prudencial sirve para moderar un poco los excesos en los momentos de más euforia, dijo. Desde que adoptó un conjunto de medidas que alivian un poco el crédito, hace diez días, al BC se lo acusa de, al mismo tiempo, colocar un pie en el acelerador, con esos estímulos, y otro en el freno. Para Awazu, las críticas reflejan, de alguna manera, una falta de comprensión sobre la naturaleza de esos instrumentos interés y macro-prudenciales y sobre el debate y su uso en el escenario internacional después de la crisis reciente.
Los especialistas aceptan hoy que, en los ciclos de expansión monetaria, es necesario monitorear las condiciones de crédito para evitar la euforia excesiva. Cuando fuera necesario, actuando con medidas macro-prudenciales de forma puntual donde el riesgo es excesivo. De forma análoga, cuando los bancos centrales promueven ciclos de contención monetaria, es preciso monitorear la evolución del ritmo de oferta de crédito y, si necesario, moderar el exceso de contracción y pesimismo, especialmente se afecta inversiones futuras y sectores con menos acceso a financiamientos, como pequeñas y medianas empresas.