A pesar de los planes para transferir 7.500 kilómetros de rutas federales a la iniciativa privada, el gobierno de Brasil promete impulsar las actividades del Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (Dnit) este año, superando la parálisis que generó la limpieza en el organismo, que estuvo en el centro de una ola de denuncias de corrupción a comienzos del mandato de la presidenta Dilma Rousseff.
En 2013, la meta del Dnit es lanzar pliegos de licitación para ensanchar 1.038 km de rutas, que sumarán aproximadamente R$ 7.000 millones en nuevos contratos.
Algunos de los ejes principales viales del país están incluidos en los proyectos de ensanchamiento de rutas. Un ejemplo es la BR-381, en Minas Gerais, en un trecho de 38.800 km entre el municipio de Governador Valadares y la variante sobre el río Santa Bárbara.
Se trata de uno de los trechos más peligrosos de la red vial nacional, por la cantidad de accidentes. Esa obra exigirá inversiones por R$ 1.000 millones, dijo a Valor el ministro de Transportes, Paulo Passos.
El esfuerzo del Dnit incluye la apertura de obras de ensanchamiento en al menos otras 15 localidades.
De acuerdo con la promesa del ministro, habrá licitaciones para construir nuevos carriles en la BR-415, entre Ilhéus e Itabuna (Bahía), en la BR-222, que da acceso al Puerto de Pecém (Ceará), y la BR-280, entre Jaraguá del Sul y Sao Francisco do Sul (Santa Catarina). Todo se hará por el RDC, adelantó Passos, en referencia al régimen diferenciado de contrataciones públicas, considerado más ágil que la Ley de Licitaciones.
Un relevamiento del Dnit, indica que, con el uso del RDC, el tiempo promedio entre la apertura de la licitación y la homologación del resultado cayó a 79 días. El mecanismo se utiliza desde el año pasado.
Con las licitaciones tradicionales, el proceso demoraba hasta 285 días. El impacto del RDC es considerable en relación a los gastos previstos para las obras.
La caída entre el presupuesto utilizado como referencia por el Dnit y aquel efectivamente contratado en las licitaciones ronda el 20%.
Las obras planificadas por el Dnit no se limitarán a las rutas con gestión pública. Al menos dos trechos de gestión privada también serán aclanzados ya que, según el ministro, por la complejidad de las obras aumentaría sustancialmente el costo de los peajes si quedaran a cargo de la iniciativa privada.
Es el caso de un trecho de la BR-262, que une Espírito Santo a Minas Gerais. Y también la BR-163, entre los municipios de Rondonópolis y Posto Gil. Si colocáramos esas obras en concesión, las tarifas aumentarían mucho, explicó Passos.
Pero todo indica que alcanzar la meta este año no será tan fácil como anunciarla. Un ejemplo es lo que sucedió en la BR-381, conocida como la Ruta de la Muerte, en Minas Gerais. Los pliegos de licitación de los primeros seis lotes para ensanchar la ruta, que suman 100,4 km, se lanzaron el pasado 31 de octubre. Aquel día, Passos estuvo en Belo Horizonte, e indicó que las máquinas estarían trabajando allí hasta marzo. Menos de tres meses después, el 21 de enero, el Dnit se vio forzado a suspender la licitación, por los pedidos de impugnación al pliego realizados por cuatro contratistas. Todavía no hay fecha para retomar ese proceso.
Los cuestionamientos de las constructoras es por errores básicos, como proyectar más carriles tomando un espacio indebido de vías de tren.
A pesar de la incertidumbre, Passos está convencido de que el Dnit conseguirá invertir R$ 14.000 millones en 2013, después de haber ejecutado R$ 10.100 millones el año pasado.