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Una tormenta invernal histórica se abatió con fuerza sobre la costa este de Estados Unidos, provocando nieve acumulada de hasta más de medio metro, vuelos cancelados y estados de emergencia en múltiples ciudades.
Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts son algunas de las zonas más afectadas por este fenómeno que las autoridades climatológicas han catalogado como una de las más fuertes de la última década.
La combinación de nevadas intensas, vientos huracanados y temperaturas bajo cero transformó la rutina cotidiana en una batalla contra el frío extremo y el aislamiento forzado.
Nieve, vuelos cancelados y ciudades paralizadas por el temporal
La acumulación de nieve fue uno de los efectos más visibles: en varias localidades del noreste se registraron entre 30 y 61 centímetros, mientras que algunas estaciones meteorológicas informaron cantidades aún mayores.
La magnitud del temporal obligó a cancelar miles de vuelos en aeropuertos clave como JFK, LaGuardia y Boston Logan, impactando la movilidad aérea nacional e internacional. En total, más de 5.000 vuelos fueron suspendidos, y se reportaron demoras en otros tantos.
Las autoridades dispusieron medidas extraordinarias: se emitieron prohibiciones de viaje no esenciales, se cerraron escuelas y se declararon estados de emergencia en al menos siete estados, entre ellos Rhode Island, Delaware y Pensilvania.
Cortes de energía y desafíos en transporte
Más allá de la nieve, el temporal generó cortes de electricidad que afectaron a cientos de miles de hogares y negocios. Las autoridades energéticas trabajaron contra reloj para restaurar el servicio, aunque las condiciones climáticas hicieron más lenta la recuperación.
El transporte público se vio profundamente interrumpido: trenes, autobuses y servicios de ferrocarril operaron con retrasos o directamente suspendieron sus recorridos en varias regiones, mientras que las autopistas quedaron cubiertas por placas de hielo y nieve, dificultando cualquier desplazamiento.
Además, las autoridades meteorológicas lanzaron avisos de ventisca para zonas que abarcan desde Maryland hasta Massachusetts, advirtiendo que la combinación de viento y nieve podía reducir la visibilidad a niveles peligrosos y complicar aún más las labores de limpieza y rescate.
Reestriciones especiales para los ciudadanos de Nueva York
Para millones de residentes, la tormenta se tradujo en un llamado a quedarse en casa. En Nueva York, el alcalde decretó restricciones de circulación no esenciales durante varias horas, mientras muchas personas observaban cómo las calles se llenaban de nieve y el sonido de los quitanieves resonaba sin pausa.
Los vecinos vivieron una jornada marcada por el frío implacable y el desafío de mantener la normalidad en medio del caos. Las escuelas fueron cerradas, las oficinas adaptaron sus sesiones y muchos comercios optaron por bajar sus persianas temporalmente ante el avance del temporal.