Las nuevas tensiones entre Estados Unidos y China en el Indo-Pacífico, así como el prolongado conflicto en Ucrania y la escalada de violencia en Medio Oriente, han contribuido a que el temor a una Tercera Guerra Mundial resurja en la agenda internacional. El debilitamiento de los mecanismos de disuasión diplomática alimenta escenarios que, hasta hace poco, eran considerados improbables.
En este sentido, diversos modelos de inteligencia artificial han comenzado a simular situaciones extremas de conflicto global, integrando variables militares, geográficas, económicas y demográficas.
Las conclusiones de estas simulaciones no se centran en identificar a un “ganador”, sino en determinar qué naciones tendrían mayores posibilidades de permanecer en pie tras un enfrentamiento a gran escala.
El análisis realizado permite distinguir entre dos realidades contrastantes: las potencias que tienen la capacidad de resistir una guerra total y aquellos países que podrían subsistir como refugio debido a su aislamiento y escasa exposición estratégica.
Qué países seguirían en pie, según la IA
Según los modelos predictivos, la IA clasifica dos categorías de supervivencia en un contexto de Tercera Guerra Mundial.
Por un lado, Estados Unidos y Rusia emergen como las únicas naciones con la capacidad efectiva de continuar existiendo como Estados-potencia, incluso bajo un ataque directo. Esta capacidad no se basa en su invulnerabilidad, sino en su considerable capacidad de disuasión, respuesta y resistencia estructural frente a un conflicto de carácter existencial.
Por otro lado, la IA identifica a Nueva Zelanda e Islandia como los territorios con las mayores probabilidades de sobrevivir como sociedades funcionales, a causa de su aislamiento geográfico, escasa relevancia militar y menor probabilidad de ser considerados objetivos estratégicos.
Sus capacidades militares y estratégicas clave
Estados Unidos y Rusia: la pugna por conservar su estatus de potencias globales
Estados Unidos posee la estructura militar más sofisticada del mundo, con una presencia global, una superioridad tecnológica significativa y una tríada nuclear integral que permite una capacidad de respuesta incluso tras un ataque devastador. La inteligencia artificial resalta su preeminencia en inteligencia satelital, logística global, ciberdefensa y misiles de precisión, complementada por una economía que puede adaptarse rápidamente a un modelo de guerra total.
Rusia, por su parte, destaca por su arsenal nuclear masivo, así como por su doctrina militar enfocada en la supervivencia del Estado y su vasta extensión territorial, que complica la realización de ataques efectivos. La presencia de sistemas de misiles hipersónicos, defensas aéreas de largo alcance y una experiencia consolidada en conflictos prolongados fortalecen su habilidad para resistir en escenarios extremos.
Nueva Zelanda e Islandia: refugios para la supervivencia
Nueva Zelanda se presenta en los modelos como uno de los países más seguros para la población civil debido a su distancia de los principales escenarios de conflicto, su baja densidad poblacional y su autosuficiencia agrícola y energética. Su imagen internacional no la sitúa como objetivo prioritario en un conflicto global.
Islandia comparte esa ventaja estratégica. Su localización en el Atlántico Norte, la inexistencia de un ejército convencional y su dependencia de energías renovables disminuyen su vulnerabilidad a ataques directos. A pesar de contar con infraestructura estratégica limitada, su escasa centralidad militar y su aislamiento natural incrementan las probabilidades de mantener la continuidad institucional y social tras un colapso global.