En medio de las crecientes tensiones internacionales tras la captura de Nicolás Maduro en manos del ejército de los Estados Unidos, aparece una poderosa potencia militar que podría enfrentar al territorio norteamericano en una posible Tercera Guerra Mundial.
Se trata de un país con una estructura militar robusta, una doctrina propia y un desarrollo sostenido de armamento estratégico. Su nombre aparece con frecuencia en informes especializados que evalúan el poder real de los ejércitos más influyentes del mundo.
Ni China ni Rusia: el poderoso ejército con un fuerte programa nuclear que podría enfrentar a EE.UU.
Irán se encuentra ubicado alrededor del puesto 16 en el ranking Global Firepower, que clasifica a las fuerzas armadas de los países según más de 60 indicadores militares, económicos y logísticos. Esta posición lo coloca por encima de varias potencias tradicionales y lo consolida como un actor militar relevante a nivel global.
El ranking tiene en cuenta factores como la cantidad de tropas activas, las fuerzas de reserva, el equipamiento disponible y la capacidad de sostener operaciones prolongadas. En estos aspectos, Irán destaca por su amplio número de efectivos y por la estructura de sus fuerzas armadas.
Además, su doctrina combina capacidades convencionales con estrategias asimétricas, un enfoque que le permite compensar desventajas tecnológicas frente a países con mayor presupuesto militar.
¿Por qué Irán puede ser una amenaza nuclear?
Uno de los principales pilares del poder militar iraní es su arsenal de misiles de corto, mediano y largo alcance, considerado uno de los más desarrollados de Medio Oriente. Estos sistemas cumplen un rol central dentro de su estrategia de disuasión.
Si bien Irán no posee armas nucleares confirmadas, su programa nuclear avanzado le otorga una capacidad tecnológica significativa. Este punto es seguido de cerca por la comunidad internacional y suele ser mencionado en evaluaciones estratégicas.
La ubicación geográfica del país asiático le otorga un valor estratégico fundamental, especialmente por su cercanía a rutas energéticas clave y zonas de alta tensión internacional. Este factor incrementa su importancia en cualquier escenario de guerra de gran escala.