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Durante décadas, casi todos los aviones comerciales siguieron el mismo diseño básico de un tubo cilíndrico con alas pegadas a los costados.

La startup estadounidense JetZero quiere romper con ese molde. Está construyendo un avión con forma de mantarraya, un diseño de “ala integrada”, que promete reducir el consumo de combustible hasta en un 50% y cuyo primer vuelo está previsto para 2027.

El avión más eficiente del mundo

El corazón de la propuesta es el concepto conocido como blended wing body (BWB), o cuerpo de ala integrada. En lugar de un fuselaje cilíndrico con alas adosadas, este diseño fusiona el cuerpo y las alas en una única superficie continua que genera sustentación en su totalidad, no solo en las alas. El resultado visual es inconfundible: un avión ancho, plano y triangular que recuerda a una mantarraya.

Esa forma tiene una ventaja aerodinámica clave: reduce notablemente la resistencia al aire y distribuye mejor el peso, lo que exige menos empuje durante el vuelo de crucero y, por lo tanto, quema menos combustible.

Promete volar con hasta 50% menos combustible

Según JetZero, el diseño podría reducir el consumo de combustible y las emisiones de carbono asociadas hasta en un 50% en comparación con los aviones convencionales de tamaño similar. Es una cifra ambiciosa que explica buena parte del entusiasmo alrededor del proyecto.

Se trata de una promesa del fabricante que aún debe demostrarse en vuelo, y algunos analistas del sector han señalado que ese ahorro máximo todavía está por validarse en condiciones reales. La eficiencia definitiva se conocerá recién cuando el avión de prueba complete su campaña de vuelos.

JetZero construye un avión con forma de mantarraya que promete hasta 50% menos combustible. Fuente: Jet Zero.Jet Zero

Despegará oficialmente en 2027

Lo que despegará en 2027 no es todavía un avión comercial con pasajeros, sino un demostrador tecnológico a escala completa bautizado Jet1. Su función es validar en vuelo real el comportamiento de la configuración de ala integrada antes de dar el salto a un modelo comercial.

El prototipo se está ensamblando en el desierto de Mojave, California, en las instalaciones de Scaled Composites (una subsidiaria de Northrop Grumman), y está impulsado por motores Pratt & Whitney, los mismos que utiliza el Boeing 757. El programa está parcialmente financiado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que otorgó a JetZero un contrato de 235 millones de dólares para acelerar su desarrollo.