Las esponjas de cocina son uno de los elementos más utilizados por todos en el día a día, por lo que pueden convertirse en un lugar propicio para la acumulación de gérmenes.
Por este motivo, el especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de Cleveland Clinic, Frank Esper, aconseja reemplazarlas con frecuencia y prestar especial atención a su estado.
Por qué las esponjas pueden acumular gérmenes
La contaminación cruzada ocurre cuando un objeto contiene alérgenos, materiales tóxicos o microorganismos capaces de causar enfermedades.
Según lo indica el experto, este problema frecuentemente se produce en la cocina. Una superficie o utensilio contaminado puede convertirse en un vehículo para trasladar microorganismos de un lugar a otro, especialmente cuando no se aplicar las prácticas de higiene adecuadas.
Entre las bacterias que pueden estar relacionadas con la contaminación de los alimentos se encuentran la Salmonella, la E. coli y la Listeria.
“Las esponjas deben cambiarse al menos cada dos semanas”, según el experto
Dentro de sus recomendaciones para reducir el riesgo de contaminación se encuentra la de cambiar las esponjas cada dos semanas como mínimo.
El experto advierte además que deben desecharse antes si comienzan a tener aspecto desagradable o mal olor.
No obstante, esta práctica debe acompañarse de otros cuidados como lavarse las manos durante 20 segundos, limpiar mientras se cocina o utilizar tablas separadas para alimentos cocidos y alimentos crudos, entre otros ejemplos.