

Para ingresar a Estados Unidos como extranjero en la mayoría de los casos se necesita tramitar una visa, que se corresponda a la naturaleza del viaje, o una Autorización ESTA del Programa de Exención de Visado al que pertenecen varios países.
No obstante, existe un documento más que permite el ingreso directo sin visa ni pasaporte. Se trata de la Tarjeta de Residencia Permanente, un documento que permite a sus titulares viajar al exterior y volver, siempre y cuando se cumplan con las condiciones migratorias que establece el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS).
Formulario I-485: ¿Quiénes pueden solicitar la Residencia Permanente en Estados Unidos de esta manera?
A través del procedimiento conocido como “Ajuste de Estatus”, los extranjeros que ya se encuentran legalmente en Estados Unidos pueden presentar el Formulario I-485 para solicitar la Residencia Permanente si cumplen con los requisitos de alguna de las categorías previstas dentro de la Ley de Inmigración.
Entre las principales categorías se encuentran:
- Inmigración basada en la familia.
- Inmigración basada en el empleo.
- Refugiados y asilados.
- Victimas trata de personas u otros delitos.
- Otras categorías que se pueden ver en la página de USCIS.

Tarjeta de Residencia Permanente: ¿A qué habilita y de qué se diferencia con una visa?
Este documento acredita que una persona es residente permanente legal de Estados Unidos y le permite trabajar y vivir en el país sin una visa. Además, también sirve para solicitar la ciudadanía cuando se cumplen con los requisitos.
Se diferencia de una visa porque esta última solo autoriza el ingreso temporal para un propósito específico como turismo, estudios o empleo.
Además, los residentes permanentes también pueden viajar al exterior y regresar a Estados Unidos siempre que se mantenga la intención de residir en el país, y al volver solo deben presentar su Tarjeta de Residente Permanente, a menos de que se requieran permisos especiales por ausencias mayores a seis meses.













