El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán no es algo reciente, y a lo largo de las décadas tuvo distintos momentos de mayor o menor tensión, con ataques de todo tipo. En 2010, el mundo conoció a Stuxnet, un malware diseñado para infiltrarse dentro de sistemas industriales y sabotear el funcionamiento de una planta nuclear sin que los operadores lo noten.
La entrada en juego de este programa informático cambió para siempre los conflictos al poder sabotear una planta nuclear sin necesidad de bombas, misiles ni ningún otro tipo de fuerza armada. Es considerado el punto de partida de una etapa totalmente nueva en seguridad nacional.
El virus que cambió la guerra para siempre: ¿Qué provocó Stuxnet y por qué toma tanta relevancia?
El ataque cibernético provocó una avería en aproximadamente un millón de centrifugadoras y retrasó el programa de enriquecimiento de uranio en Irán, algo sin precedentes hasta el momento.
Aunque ningún gobierno reconoció y se hizo cargo del mismo, varias investigaciones periodísticas y de expertos en ciberseguridad concluyeron en que el nivel de planificación y complejidad apuntaban a una operación conjunta entre Estados Unidos e Israel.
A partir de este ataque, los países cambiaron la estrategia de seguridad en sus centrales eléctricas, plantas nucleares, redes de agua, sistemas de transporte y fábricas: nace la ciberseguridad.
Estados Unidos e Israel usaron un malware para destruir bases nucleares de Irán por primera vez en la historia: ¿Cómo logró infiltrarse en una base nuclear sin ser detectado?
El dato interesante de este caso es que como la planta iraní no estaba conectada a internet, el malware no pudo haber ingresado mediante un ataque remoto convencional de los tiempos actuales.
Según varios especialistas, el virus te transmitió a través de una memoria USB contaminada, y una vez dentro, Stuxnet se activaría ante la combinación adecuada de sistemas.
Al identificar el entorno, modificó de forma periódica la velocidad de rotación de las maquinas, acelerándolas y desacelerándolas fuera de sus parámetros hasta provocar un desgaste o destrucción. Asimismo, enviaba datos falsos a las pantallas del monitoreo para que los operadores no sospecharan al ver valores normales.