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Rociar o incorporar vinagre blanco en el lavado de las toallas es un truco casero que se utiliza principalmente para combatir los olores persistentes y retirar los residuos que pueden quedar adheridos a las fibras.

Con el uso frecuente, el detergente, el suavizante y los minerales presentes en el agua pueden acumularse y hacer que las toallas se sientan más rígidas o absorban menos.

¿Para qué sirve usar vinagre blanco en las toallas?

El principal componente del vinagre blanco es el ácido acético, que puede ayudar a disolver ciertos depósitos minerales y residuos alcalinos acumulados sobre las fibras. Por eso, su uso ocasional puede contribuir a:

  • Reducir olores a humedad que permanecen después del lavado.
  • Eliminar parte de los residuos de detergente y suavizante acumulados.
  • Disminuir la rigidez provocada por esos depósitos.
  • Ayudar a conservar la capacidad de absorción de las toallas al retirar sustancias que recubren las fibras.

El vinagre no reemplaza al detergente ni debe considerarse un método confiable de desinfección.

El principal componente del vinagre blanco es el ácido acético, que puede ayudar a disolver ciertos depósitos minerales y residuos alcalinos acumulados sobre las fibras.
El principal componente del vinagre blanco es el ácido acético, que puede ayudar a disolver ciertos depósitos minerales y residuos alcalinos acumulados sobre las fibras. Chat GPT

Cómo usar vinagre blanco en las toallas?

Para aprovecharlo como tratamiento ocasional, se puede realizar aproximadamente una vez al mes siguiendo estos pasos:

  1. Colocar las toallas en el lavarropas, sin sobrecargar el tambor.
  2. Agregar el detergente habitual en la cantidad recomendada para la carga.
  3. Verter aproximadamente media taza (120 ml) de vinagre blanco en el compartimento destinado al suavizante. Así se incorpora durante el enjuague.
  4. Elegir el programa de lavado adecuado según las indicaciones de la etiqueta de las toallas.
  5. Al finalizar, secar completamente las toallas antes de guardarlas para evitar que quede humedad y aparezcan malos olores.

Si la idea es rociarlas antes del lavado, conviene diluir el vinagre con agua y aplicar una cantidad ligera y uniforme, sin empapar las fibras. Después, deben ir directamente al lavarropas.

¿Por qué recomiendan hacerlo una vez al mes?

La aplicación mensual funciona más como un tratamiento de mantenimiento que como una necesidad en cada lavado. Si las toallas están limpias y no tienen malos olores, utilizar vinagre constantemente resulta innecesario.

Para hacerlo, es preferible usar vinagre blanco diluido o incorporarlo al ciclo de lavado, en lugar de saturar las toallas con vinagre puro. Una opción habitual es colocar alrededor de media taza en el compartimento destinado al suavizante y realizar el lavado.

Además, nunca se debe combinar vinagre con lavandina o productos que contengan hipoclorito de sodio, ya que la mezcla puede liberar gases peligrosos.