En medio de las reservas naturales de África, un grupo de mujeres se enfrenta a uno de los mayores peligros para la vida silvestre: la caza furtiva. Armadas, poderosas y entrenadas para actuar en situaciones de riesgo, patrullan territorios protegidos y persiguen a quienes amenazan la vida de los elefantes, rinocerontes y otras especies.
Se las conoce como Akashinga, que significa “las valientes” en shona, una lengua bantú de la familia Níger-Congo hablada principalmente en Zimbabue. Este ejército de guardabosques está integrado por mujeres que reciben preparación para vigilar la selva, detectar actividades ilegales y participar de la detención de cazadores furtivos.
Su trabajo combina entrenamiento, patrullajes e intervenciones del terreno, en una tarea que puede exponerlas a situaciones peligrosas. Detrás de este proyecto hay una historia de superación, pero también de resultados concretos en la lucha por proteger la fauna africana.
Quiénes son las Akashinga, las mujeres que protegen a los animales en África
Akashinga es un programa de guardabosques integrado por mujeres que nació en 2017 en el valle del Zambeze, en Zimbabue, iniciado por Damien Mander, creador de la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF). Esta propuesta busca unir la conservación de la fauna con las oportunidades laborales para mujeres de la región donde su primera promoción estuvo formada por 16 de ellas.
Muchas de las primeras aspirantes habían atravesado situaciones de abuso, violencia doméstica, abandono o dificultades domésticas. Para ellas, incorporarse al equipo también significó acceder a un empleo, generar ingresos para comer o mandar a sus hijos al colegio, y ganar autonomía.
Cómo entrenan las Akashinga para enfrentar a cazadores furtivos y realizar detenciones
Las guardabosques africanas reciben una preparación exigente, inspirada en los estándares de las fuerzas especiales con un entrenamiento que incluye el manejo de rifles, técnicas de reconocimiento del terreno y vigilancia, ejercicios físicos, defensa personal y trabajo coordinado en equipo. La organización explica que sus primeras integrantes comenzaron con un curso de selección diseñado para evaluar su resistencia y capacidad de colaboración.
Sin embargo, su trabajo no se limita a recorrer áreas protegidas, ya que también participan en intervenciones para investigar actividades ilegales y detener a sospechosos, en coordinación con las autoridades. Durante una de las operaciones ingresaron en una vivienda donde encontraron pieles de antílopes y detuvieron a un hombre sospechoso de tener vínculos con la caza ilegal.
Los operativos de Akashinga: cientos de detenciones, animales rescatados y enfrentamientos con cazadores furtivos
Los resultados de su trabajo también aparecen en los informes de impacto de la organización. Según el balance oficial de 2021, Akashinga realizó 208 operativos en las zonas bajo su protección y contribuyó a 351 detenciones. Durante ese período, sus equipos confiscaron 11 armas ilegales, recuperaron 202 colmillos de elefante, 32 pangolines, retiraron 259 trampas para animales, y recuperaron pieles de distintas especies como leopardos, leones y guepardos.
El informe de impacto de 2023, publicado por Akashinga y alojado en la plataforma Candid, registró 875 patrullajes que cubrieron más de 10,000 kilómetros y 319 detenciones en el conjunto de la organización. Dicho año recuperaron seis pangolines vivos, que fueron trasladados para devolverlos de forma segura a su hábitat.
Asimismo, el sitio oficial de Akashinga afirma que, desde el inicio de su programa, la caza furtiva de elefantes disminuyó un 90% de las áreas donde trabaja. Un resultado que refleja el impacto de las tareas de vigilancia y conservación que llevan adelante las guardabosques para proteger una de las especies más amenazadas de África.