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Las enfermedades no transmisibles causan 41 millones de muertes al año que equivalen al 71% de los decesos que se producen en todo el planeta, según datos compartidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por esa razón, conoce qué es la embolia pulmonar, cuáles son sus síntomas, cómo reducir los factores de riesgo y cuáles son las mejores terapias disponibles.

Fuente: BloombergAaron M. Sprecher

¿Qué es la embolia pulmonar?

Según explica el portal sobre salud Mayo Clinic, la embolia pulmonar es una condición médica grave que ocurre cuando una arteria en los pulmones se bloquea, generalmente por un coágulo de sangre que se ha desplazado desde otra parte del cuerpo, como las piernas. Este bloqueo puede causar daño al tejido pulmonar y afectar la capacidad del cuerpo para oxigenar la sangre.

¿Cuáles son los síntomas de la embolia pulmonar?

Los síntomas de la embolia pulmonar pueden variar mucho, en función de la extensión comprometida del pulmón, del tamaño de los coágulos y de si tienes una enfermedad cardíaca o pulmonar subyacente.

Los síntomas comunes incluyen los siguientes:

  • Falta de aire. Este síntoma suele aparecer repentinamente. La dificultad para respirar sucede incluso en estado de reposo y empeora con la actividad física.
  • Dolor en el pecho. Es posible que te sientas como si tuvieras un ataque cardíaco. El dolor suele ser agudo y se siente cuando respiras profundo, lo que puede impedirte hacerlo. Es posible que también lo sientas cuando toses, te inclinas hacia adelante o te agachas.
  • Desmayo. Si la frecuencia cardíaca o la presión arterial disminuyen de repente, puedes desmayarte. Esto se llama síncope.

Otros síntomas que pueden ocurrir en la embolia pulmonar incluyen los siguientes:

  • Tos posiblemente acompañada de mucosidad con sangre o con vetas de sangre
  • Latidos del corazón rápidos o irregulares
  • Sensación de desvanecimiento o mareos
  • Hiperhidrosis
  • Fiebre
  • Dolor o hinchazón en la pierna, o ambos, por lo general detrás de la parte inferior de la pierna
  • Piel húmeda o descolorida (cianosis)

Cuándo debes consultar a un médico

La embolia pulmonar puede ser mortal. Busca atención médica urgente si tienes falta de aire inexplicable, te duele el pecho o te desmayas.

¿Cómo saber si una persona tiene embolia pulmonar?

El diagnóstico de embolia pulmonar comienza con una evaluación exhaustiva de los antecedentes médicos del paciente, un examen físico y la realización de diversas pruebas. Entre estas, se incluyen análisis de sangre para medir el dímero D, que puede indicar la presencia de coágulos, así como la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre. También se pueden realizar radiografías torácicas para descartar otras afecciones con síntomas similares.

Otras pruebas diagnósticas incluyen la ecografía dúplex para detectar coágulos en las venas, la angiografía pulmonar por tomografía computarizada que proporciona imágenes en 3D de las arterias pulmonares y la exploración de ventilación y perfusión para evaluar el flujo sanguíneo y de aire en los pulmones. En casos donde se requiere mayor precisión, se puede realizar una angiografía de pulmón, aunque esta conlleva riesgos. La resonancia magnética se utiliza en situaciones específicas, como en pacientes embarazadas o con problemas renales.

¿Cómo prevenir y tratar la embolia pulmonar?

El tratamiento de la embolia pulmonar se enfoca en evitar el crecimiento del coágulo y la formación de nuevos. Es crucial actuar rápidamente para prevenir complicaciones graves. Esto puede incluir medicamentos, cirugía y atención médica continua.

Los medicamentos utilizados son principalmente anticoagulantes, que evitan que los coágulos existentes se agranden y que se formen nuevos. También se pueden usar disolventes de coágulos en situaciones críticas. Sin embargo, todos los anticoagulantes tienen efectos secundarios, siendo el sangrado el más común.

En casos severos, se puede optar por la eliminación de coágulos mediante un catéter o la colocación de un filtro en la vena cava inferior para prevenir que los coágulos lleguen a los pulmones. Es fundamental seguir el tratamiento y realizar controles médicos regulares para evitar nuevas complicaciones.

Embolia pulmonar: posibles factores de riesgo

Los factores de riesgo para la embolia pulmonar incluyen antecedentes familiares de coágulos sanguíneos, enfermedades cardíacas, ciertos tipos de cáncer, cirugía, trastornos de coagulación y COVID-19. Además, períodos prolongados de inactividad, como reposo en cama o viajes largos, aumentan la probabilidad de formación de coágulos. Otros factores como fumar, el sobrepeso, el uso de suplementos de estrógeno y el embarazo también contribuyen a este riesgo.