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Las auroras son un fenómeno espectacular, pero no exclusivo de la Tierra. En distintos cuerpos del Sistema Solar, las partículas cargadas interactúan con campos magnéticos y generan emisiones que pueden detectarse incluso en ondas de radio.

En un novedoso descubrimiento, un equipo de astrónomos logró identificar una señal de este tipo en Beta Pictoris b, un exoplaneta gigante ubicado a unos 64 años luz, y presentó evidencia de un campo magnético mucho más intenso que el terrestre.

Información relevante para entender la investigación: ¿Cómo se forman las auroras boreales?

Las auroras se producen cuando partículas cargadas, principalmente electrones, son guiadas por un campo magnético y terminan interactuando con la atmósfera de un planeta. En el caso de la Tierra este fenómeno se da cerca de los polos y se pueden ver como luces verdes, violetas o rojizas en el cielo.

No obstante, este fenómeno también puede producir ondas de radio, ya que los electrones acelerados a lo largo de las líneas del campo magnético pueden generar una emisión que se llama Máses de Ciclotón de Electrones (ECMI), un mecanismo que también se detecta en otros planetas del Sistema Solar como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Al estudiar planetas lejanos, este dato es clave porque es la frecuencia de estas ondas la que permite estimar la densidad e intensidad de un campo magnético.

Las auroras se producen cuando partículas cargadas, principalmente electrones, son guiadas por un campo magnético y terminan interactuando con la atmósfera de un planeta. Magnific - AI generated

¿Por qué un exoplaneta puede tener auroras como la Tierra?

Para que se produzcan auroras, se necesita un campo magnético, partículas cargadas y algún mecanismo que sea capaz de acelerar estas partículas.

En el caso de Beta Pictoris b fueron registradas emisiones de radio de entre 0,85 y 3,5 GHz. Eso implica un campo magnético que debe alcanzar al menos 1,24 kilogauss, mientras el campo magnético de la tierra ronda entre los 0,00025 y 0,00065 kilogauss.

Además, gira rápidamente sobre sí mismo con un periodo de rotación de aproximadamente 9 horas, una rotación que puede provocar diferencias de velocidad entre distintas regiones de la magnetosfera y generar corrientes eléctricas capaces de acelerar electrones y producir las emisiones de radio detectadas.

Las auroras se producen cuando partículas cargadas, principalmente electrones, son guiadas por un campo magnético y terminan interactuando con la atmósfera de un planeta. Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Qué se sabe sobre este exoplaneta y su estrella más cercana?

De acuerdo al trabajo de KN Ortiz Ceballos y Edo Berger del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian e Yvette Cendes de la Universidad de Oregón que se publicó en arXiv el 15 de septiembre, Beta Pictoris b es un planeta gigante ubicado a unos 63 años luz de la Tierra, dentro del sistema de Beta Pictoris.

El exoplaneta tiene una masa de 12 veces la de Júpiter y orbita su estrella a una distancia cercana a diez veces la que hay entre la Tierra y el Sol. Completa una vuelta alrededor de su estrella aproximadamente cada 24 años.

Es un mundo extremadamente caliente ya que su temperatura efectiva ronda los 1.700 Kelvin, cerca de 1.430 °C.

Su estrella anfitriona, Beta Pictoris A, es una estrella de tipo A6V y es considerada tranquila desde el punto de vista magnético.

Los investigadores consiguieron ubicar la fuente de radio en la posición de Beta Pictoris b y determinaron que era incompatible con la ubicación de la estrella. También descartaron que proviniera del planeta Beta Pictoris c.

Las ondas observadas requieren un campo de al menos 1,25 kG, mientras que el límite estimado para el campo dipolar de la estrella es inferior a aproximadamente 0,3 kG.

Imagen b en cuatro sesiones de observación y en dos bandas de frecuencia.arxiv.org

Antecedentes de la investigación: ¿Cuánto tiempo tardaron en confirmar sus teorías?

La primera detección se produjo en febrero de 2025, durante una campaña más amplia que buscaba emisiones de radio procedentes de enanas ultrafrías y exoplanetas. Después de encontrar la señal, el equipo realizó nuevas observaciones específicamente destinadas a comprobar si volvía a aparecer.

Los astrónomos observaron el sistema en cuatro oportunidades entre febrero de 2025 y mayo de 2026, utilizando diferentes bandas de frecuencia. La última sesión permitió detectar una ráfaga con alrededor de 70% de polarización circular que alcanzaba los 3,5 GHz. Esa frecuencia fue fundamental para establecer el límite mínimo de 1,25 kilogauss para el campo magnético del planeta.